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Nuevas inversiones extranjeras aterrizan de forma desigual en los estados

Durante el inicio del presente año, la llegada de nuevas inversiones extranjeras en territorio mexicano aumentó, sin embargo, la captación de estos capitales fue desigual entre las entidades federativas.

Es decir, la confianza de los inversionistas internacionales, que impulsa el crecimiento económico a largo plazo, no fue para todos los estados mexicanos.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, la inversión extranjera directa (IED) sumó 23,590.6 millones de dólares en el primer trimestre del 2026, que significó un monto histórico, así como un incremento de 10.4% a tasa anual.

Dentro de la IED, el rubro de nuevas inversiones ascendió a 1,705.2 millones de dólares, 7.5% más que en el primer trimestre del 2025; además, si bien fue mayor a los montos registrados, para un mismo periodo de comparación, en los años 2023 y 2024, queda por debajo en años previos.

En tanto, las nuevas inversiones extranjeras representaron 7.2% del total de la IED, bajando desde el nivel de 7.4% un año antes; resalta que las nuevas inversiones en el primer trimestre, desde 1999 hasta el 2025, promedian una participación superior a 27 por ciento.

“La IED cumple un papel esencial en la economía mexicana, ya que impulsa la creación de empleo, fortalece la competencia y contribuye a la modernización de la infraestructura productiva y tecnológica del país. Durante las últimas décadas ha sido un factor clave en el desarrollo de sectores estratégicos, particularmente en la industria manufacturera, donde destacan la automotriz, la de componentes electrónicos, las telecomunicaciones y las energías renovables”, detalla Banco Base.

El desglose subnacional

En término generales, el alza de nueva inversión extranjera en México se interpretaría como un indicador favorable que refleja la confianza de los inversionistas internacionales en el país, situación que impulsa el crecimiento económico a largo plazo.

Sin embargo, la realidad es distinta entre los estados. Querétaro se posicionó como la entidad con el mayor monto de nueva IED, con 380.2 millones de dólares en el primer trimestre del año.

Le siguieron Ciudad de México (224.8 millones de dólares), Nuevo León (199.5 millones), Baja California Sur (189.0 millones) y Chihuahua (145.8 millones).

Los cinco estados referidos concentraron más de dos terceras partes del nuevo capital foráneo que aterrizó en el país; y la situación se agrava cuando se considera al top 10, pues este grupo atrajo 94.7% del total, es decir, por cada 100 dólares que albergó México de nuevas inversiones, casi 95 se estacionó en sólo 10 estados.

El escenario pinta “peor” cuando se observan a los de abajo. Chiapas, Tamaulipas y Zacatecas presentaron saldos negativos (salida de capital), mientras Durango, Hidalgo y Tlaxcala no registraron llegada de inversiones.

Michoacán, Campeche, Colima, Tabasco, Puebla, Veracruz y Morelos captaron menos de un millón de dólares; por su parte, Sonora, Guerrero, Aguascalientes, Oaxaca, Estado de México y Sinaloa atrajeron, cada uno, por debajo de 6 millones de dólares. Otros montos bajos fueron en San Luis Potosí (24.3 millones) y Yucatán (12.3 millones).

Panorama gris

Para Banco Base, las cifras de inversión no son tan positivas al contrastarse con el tamaño de la población y la relevancia del comercio exterior en la economía. En términos per cápita, México recibe solamente 310 dólares de inversión extranjera directa por habitante, menos de la mitad de lo que captan Estados Unidos (719 dólares) o Canadá (2,309 dólares).

“Incluso Chile, con una posición geográfica menos estratégica y un vínculo comercial menos estrecho con Estados Unidos, recibe más del doble de inversión per cápita que México. Asimismo, como proporción del comercio internacional total, los flujos son reducidos: la inversión extranjera directa en México representa sólo el 3.03% de su comercio total, frente al 8.55% de Canadá o el 12.10% de Brasil”, ahonda.

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