Hay llamadas que llegan cuando una persona ya no encuentra palabras para explicar lo que siente. Otras ocurren en medio de una crisis, cuando el dolor parece ocuparlo todo y la posibilidad de seguir adelante comienza a desdibujarse.
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, el Instituto Municipal de Prevención y Atención a la Salud (IMPAS) confirmó a Entre Líneas que durante 2026 miles de personas han buscado apoyo en Chihuahua. La Línea de Atención en Crisis recibió 4 mil 46 llamadas: 490 requirieron contención psicológica y 3 mil 556 correspondieron a orientaciones. Además, se brindaron 10 mil 625 consultas psicológicas.
Detrás de esos registros hay personas que llamaron con miedo, ansiedad o tristeza; después de una pérdida, por problemas familiares, económicos o afectivos, o simplemente porque ya no sabían cómo continuar. Algunas encontraron una respuesta inmediata ante una emergencia; para otras, la consulta representó el primer espacio para hablar de un sufrimiento guardado durante meses o años.
Chihuahua: una cifra que obliga a mirar el dolor de frente
La otra cara de esta realidad está en las muertes que no pudieron evitarse. De acuerdo con registros de la Fiscalía General del Estado, Chihuahua acumula 370 suicidios de enero a septiembre de 2026. En la capital, el último corte disponible reportó 90 casos entre enero y agosto, según información publicada por Entre Líneas con base en registros oficiales.
Cada caso representa una historia interrumpida y una familia obligada a enfrentar una ausencia definitiva. Madres, padres, hijos, hermanos, parejas y amistades quedan ante preguntas, culpa y un duelo particularmente complejo. Son los llamados sobrevivientes del suicidio: personas que deben reconstruir su vida después de la muerte de alguien cercano.
El suicidio no comienza el día de la muerte
Los datos también muestran que la prevención puede ocurrir antes del momento crítico. Una llamada, una consulta o una conversación pueden convertirse en el primer paso para reconocer que algo no está bien y buscar acompañamiento.
Especialistas han advertido que abordar el suicidio únicamente desde la enfermedad mental, las estadísticas o el acto final deja fuera una parte esencial de la historia. La mirada social permite observar el peso de la soledad, las pérdidas, las condiciones económicas, la violencia, la exclusión, los vínculos familiares y las expectativas que muchas personas enfrentan en silencio.
Prevenir significa aprender a mirar los cambios que suelen pasar inadvertidos: al joven que dejó de hablar, al padre que lleva meses aislado, a la mujer que atraviesa un duelo, al adulto mayor que perdió el sentido de sus días o al adolescente que dice que no quiere seguir, aunque otros minimicen sus palabras. Una frase que parece pasajera puede ser una petición de auxilio.
Chihuahua llega a este Día Mundial de la Prevención del Suicidio con dos realidades que deben observarse al mismo tiempo: 370 personas han muerto por suicidio durante los primeros meses de 2026, mientras miles más buscaron apoyo antes de llegar a ese punto.
La prevención existe en ese espacio entre el dolor y la muerte: en una llamada contestada, una consulta, una conversación o alguien que pregunta “¿cómo estás?” y permanece para escuchar la respuesta.
Detrás de cada número hay una vida. Algunas historias terminaron; otras continúan porque alguien pidió ayuda y alguien más decidió escuchar a tiempo. Pedir ayuda también es una forma de sobrevivir.










