Tigrino vive en el Santuario Senda Verde, en La Paz, Bolivia. En su extenso recinto, tiene un cuarto propio en una casita en lo alto de los árboles en la que se refugia cuando se aburre o se cansa de convivir. Es antisocial y gruñón, y es el único individuo vivo y resguardado del que se tiene conocimiento de la especie Leopardus tilcayo, cuyo descubrimiento se anunció hace una semana.
A Tigrino lo encontraron sucio y solo en los bosques nubosos de los Yungas bolivianos, cuando era apenas una cría. Pasó un año en retención humana bajo el cuidado de una familia que creyó que era un gato doméstico. Cuando Tigrino comenzó a cazar y a comportarse como lo haría cualquier otro animal silvestre, fue entregado a Senda Verde en 2018, un santuario que brinda atención a animales silvestres que han pasado por distintas situaciones de vulnerabilidad.
Ahora, Tigrino es un macho de diez años al que le gusta el huevo, la carne y valora su espacio personal. Cuenta con atención veterinaria las 24 horas del día, pero cuando hay una persona cerca, coloca una pata en el suelo y rasca hacia atrás, “como para decir ‘Ándate’”, cuenta la bióloga Paola Nogales, responsable del descubrimiento del felino como una nueva especie de gato tigre, en entrevista con EL UNIVERSAL.
Aunque Tigrino se encuentra sano y vive feliz, como lo afirma Nogales, no podrá volver a la vida silvestre. “A Tigrino lo sacaron del monte cuando era bebé. En realidad, a estos gatos la mamá los deja en la madriguera mientras se va a cazar y cuando vuelve ya no encuentra a sus crías”, explica Nogales. Desde 2021, el Decreto Supremo 4489 en Bolivia prohíbe tener animales silvestres como mascotas. “Estos gatos no son mascotas. No puedes normalizar tener uno. A estos tienes que dejarlos en el bosque”, detalla la bióloga.
En su etapa más temprana, los gatos deberían nutrirse únicamente de calostro (leche materna) para proteger su sistema inmunitario. Sin embargo, Tigrino no recibió la alimentación adecuada al tratar de ser domesticado. “Imagina que por un año sólo te dan golosinas, para después tratar de volver a la rutina de comer otros alimentos de manera balanceada: será muy difícil”, explica Nogales. Es por eso que Tigrino permanecerá custodiado en Senda Verde. “Estos gatos llegan a vivir 13 años y comenzar con un plan para reinsertarlo a la vida silvestre implicaría estresarlo durante uno o dos años”.
Un michi pequeño
El Leopardus tilcayo, de cara pequeña, orejas redondeadas y bigotes largos es un felino que mide, de la cabeza al cuerpo, 50 centímetros, además de tener una cola de 26 centímetros. Pesa casi dos kilos y se distingue por tener un dorso marrón claro, que es más oscuro en la cresta y más pálido en las extremidades. En su pelaje hay rosetas (patrones circulares de manchas) grandes, irregulares y abiertas de color marrón oscuro que han evolucionado para mimetizarse con el paisaje.
Hasta hace una semana, se pensaba que el complejo tigrinus comprendía cuatro especies distintas: Leopardus triginus, Leopardus guttulus, Leopardus pardinoides y Leopardus emiliae. Ahora, se sumó el Leopardus tilcayo, del cual Tigrino es representante. En total, hay cinco especies habitantes de sudamérica del género Leopardus (gatos pequeños). “Nuestra especie es Homo sapiens. Nuestro nombre común es ‘humano’ y yo me llamo Paola. En el caso del gato, Leopardus tilcayo es el nombre de su especie, tilcayo es su nombre común y el individuo que tenemos en Senda Verde se llama Tigrino”, explica Nogales.
En comparación con las otras especies Leopardus, el tilcayo se diferencia por tener un pelaje más corto con menor contraste dorsal, rosetas abiertas más expandidas e irregulares y una cola más larga, pero menos tupida.
Taxonómicamente, se requiere de una separación genética de un millón de años para reconocer una especie distinta. Tigrino fue estudiado por seis científicos durante cinco años, que descubrieron que el tilcayo se distancia de su pariente más cercano (el Leopardus pardinoides) por un millón 400 años.
¿Cómo se descubrió a Tigrino?
Cuando Tigrino llegó al santuario, fue inicialmente clasificado como un Leopardus tigrinus. Sin embargo, “mientras describía a Tigrino con base en una guía brasileña, observé que muy probablemente no se trataba de esa especie. Para el Leopardus tigrinus la descripción era: ‘café claro, manchas chicas y cola anillada’. Y yo veía al gato y decía: ‘Este no es’. Pensé que el libro estaba mal. Di vuelta a la página y había otra especie con la que encontré más similitud: Leopardus guttulus, pero esta especie no había sido registrada en Bolivia”, relata Nogales.
Junto al investigador Enzo Aliaga, la bióloga comenzó a estudiar genomas enteros de gatos. En 2023, viajó a Río Grande del Sur, en Brasil, donde empezó a colaborar con el zoólogo Eduardo Eizirik y el biólogo Jonas Lescroart para estudiar el ADN de 38 felinos del género Leopardus, proveniente de individuos vivos y de individuos conservados en museos
También contaban con información genética de otro tilcayo: una hembra silvestre perseguida por perros y herida a pedradas, que fue rescatada, rehabilitada y liberada en su hábitat natural por veterinarios de Senda Verde. Sin embargo, lograron extraerle una muestra de pelo que fue entregada a Nogales para realizar el estudio.
La investigación, publicada el pasado 17 de septiembre en la revista Current Biology, concluyó en el hallazgo de, al menos, cinco especies de gatos tigres en Sudamérica y la descripción taxonómica de la nueve especie Leopardus tilcayo, en Bolivia, y de la subespecie Leopardus tigrinus antisuyo, en Perú.
Con información de El Universal










