En entrevista, Rafael Cabrera nos habla sobre la historia que reconstruye en ‘Redada en una fiesta hippie’, una fiesta en Las Lomas que movilizó a la policía, los medios y al gobierno.
En febrero de 1971, una fiesta hippie en Las Lomas terminó convirtiéndose en un escándalo nacional. El periódico La prensa habló de drogas, orgías, menores de edad y decadencia moral.
Décadas después, el periodista Rafael Cabrera decidió regresar a aquella noche para reconstruir qué fue lo que realmente pasó. El resultado es Redada en una fiesta hippie (DEBATE), un libro donde aparecen personajes como Olga Breeskin, Arturo Vega, quien años después diseñaría el mítico logo de The Ramones, Alejandro Jodorowsky, e Isela Vega, solo por mencionar algunos personajes.
La fiesta que el gobierno convirtió en un crimen
Rafael Cabrera lleva años investigando poder, corrupción y política. Su nombre quedó inevitablemente ligado a la investigación de la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, pero en esta ocasión se movió hacia otro terreno “más frívolo”: el de la contracultura, la juventud y la represión. Aunque, en el fondo, dice, sigue hablando de lo mismo.
“Creo que lo que me interesa es ese cruce entre lo frívolo y el poder”, nos cuenta en entrevista. “Un poco eso era también la Casa Blanca. Y acá había algo parecido: una portada de nota roja que hablaba de una ‘orgía hippie’ y que terminó construyendo una verdad oficial que no necesariamente era real”.
La obsesión comenzó cuando encontró aquella portada publicada el 13 de febrero de 1971. El titular prometía LSD, pornografía y artistas famosos involucrados en una redada policiaca. “Fue amor a primera vista”, dice entre risas. “¿Cómo no me iba a enamorar de algo así? ¿Cómo no me va a llamar la atención?”.
Fue amor a primera vista. ¿Cómo no me iba a enamorar de algo así?
Conforme avanzó en la investigación, Rafa Cabrera descubrió que detrás del escándalo había algo mucho más complejo: una generación que intentaba vivir con libertad en un país profundamente reprimido.
“Nadie estaba haciendo nada ilegal. Nadie estaba dañando a nadie. La idea de la orgía hippie quedó instalada porque así se vendió en la prensa, pero cuando lees los testimonios entiendes que eran jóvenes queriendo experimentar, divertirse, vivir”, explica.
En el libro aparecen adolescentes que esconden marihuana en un bombo de batería, Alejandro Jodorowsky en sus inicios haciendo teatro experimental y jóvenes queer tratando de existir en una época donde eso podía convertirse en un delito moral. Rafael insiste en que, en realidad, quienes terminaron violando la ley fueron las autoridades.
“El poder fue el que violó la ley aquella noche”, dice. “Entraron a una casa, hicieron una redada sin orden y violentaron derechos. Lo que termina revelando el libro es un pasado represor de esta ciudad que no deberíamos olvidar”.
Reconstruir esa noche fue una tarea contra reloj
Uno de los personajes que más lo obsesionó fue Arturo Vega. En 1971 fue detenido mientras iba vestido de mujer. La prensa lo exhibió públicamente y le cortaron el cabello tras la redada. Años después emigró a Nueva York y terminó diseñando el legendario logo de The Ramones.
“Me parece una venganza muy bella”, dice Cabrera. “Un personaje queer, humillado por el sistema, termina creando uno de los símbolos más importantes del punk”.
Reconstruir la historia le tomó más de diez años. A veces, dice, sentía que estaba corriendo contra el tiempo. “Era una carrera contra el olvido y contra la muerte”, cuenta. “Había personas a las que iba a buscar y me decían: ‘Se murió la semana pasada’”.
Muchos de los involucrados ya eran ancianos cuando los entrevistó. Otros prefirieron guardar silencio hasta el final, aferrados a una imagen pública impecable. “Había quienes me decían: ‘Yo jamás probé mota, jamás tomé’. Y me parece válido. Al final son decisiones personales”.
Pero también hubo quienes se abrieron por completo. Rafael Cabrera habla de ellos con una mezcla de nostalgia y cariño, como si todavía siguiera pasando tiempo con aquella pandilla improbable de hippies, músicos y artistas. “Cuando escribí el libro sentí que había pasado seis meses con mis amigos”, dice.
“Quería que tuviera algo de eso: de las tonterías que haces en la prepa, de estar con tus amigos, de reírte”. Quizá por eso Redada en una fiesta hippie se siente distinto a otros libros periodísticos sobre México. Aunque habla de represión, abuso policial y prejuicios, también está atravesado por la fiesta, la amistad y el deseo de vivir.
“Muchas veces el periodismo es narco, política y cosas horribles”, reflexiona Rafa Cabrera. “Y sí, esa es parte de la realidad, pero no es toda. ¿Dónde queda el arte? ¿Dónde queda el amor? También necesitamos eso para mantenernos vivos”.










