El mundo avanza hacia el proteccionismo y la fragmentación comercial, pero México y la Unión Europea eligieron el camino contrario, coincidieron funcionarios al inaugurar este jueves la Cumbre Empresarial México-Unión Europea celebrada en la Ciudad de México.
“Es inusual que en una época con tanta incertidumbre hayamos llegado a un acuerdo para los próximos 30 o 40 años”, dijo el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien describió el momento como una conclusión política de optimismo. Ambas partes, agregó, saben que se necesitan mutuamente.
La firma del Acuerdo Global Modernizado y de un acuerdo interino de comercio está prevista para este viernes, con la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
El acuerdo interino permitirá aplicar de inmediato los componentes mercantiles que son competencia exclusiva del bloque europeo, mientras los 27 parlamentos nacionales ratifican el instrumento completo.
El comisario de Comercio y Seguridad Económica de la Unión Europea, Maroš Šefčovič, enfatizó que la dimensión de la relación es tal que el intercambio bilateral en bienes y servicios alcanza los 120 mil millones de euros y, desde la entrada en vigor del acuerdo original en 2000, ese comercio se multiplicó por cuatro.
La Unión Europea es el segundo destino de exportación de México y el segundo mayor inversor en el país, con cerca de 11 mil empresas europeas establecidas en territorio nacional y una contribución de aproximadamente cinco millones de empleos.
El presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Sergio Contreras, destacó que en 2025 México registró un récord de exportaciones por 664 mil millones de dólares; en el primer trimestre de 2026 las ventas al exterior sumaron 175 mil millones, lo que proyecta un cierre anual cercano a los 730 mil millones.
El comercio bilateral con la Unión Europea equivale a 94 mil 500 millones de dólares, lo que posiciona al bloque como el tercer socio comercial del país. Desde el año 2000, el intercambio de bienes y servicios entre ambas partes creció 300 por ciento.
Contreras, quien estuvo presente en la firma del tratado original en Lisboa hace 26 años, sostuvo que el nuevo acuerdo trasciende la dimensión comercial.
“El Acuerdo Global Modernizado representa mucho más que una actualización comercial. Representa la consolidación del puente económico y comercial entre México y la Unión Europea en un momento en el que el mundo exige mayor certidumbre, resiliencia y cooperación entre aliados estratégicos”, enfatizó.
Ebrard apuntó que tanto México como Europa deberán navegar juntos los cambios que traerán la inteligencia artificial, la digitalización y la nueva arquitectura financiera global. Šefčovič coincidió y mencionó la posibilidad de avanzar hacia acuerdos de comercio digital, así como en sectores de servicios tecnológicos y comercio electrónico.
El embajador de la Unión Europea en México, Francisco André, planteó el acuerdo como una respuesta directa a la reconfiguración geopolítica. Frente a la tendencia global hacia la fragmentación, dijo, la apuesta de ambas partes es la cooperación.
“Este acuerdo demuestra que es posible construir estas relaciones basadas en lo esencial, confianza, reglas claras pero beneficios mutuos y que sobre todo frente a la fragmentación la respuesta tiene que ser más cooperación. Con este acuerdo enviamos, México a la Unión Europea, una señal, un mensaje muy claro a todo el mundo”.










