Durante la Semana Santa muchas personas sentimos que la energía está ‘rara’ o que hay algo que no es igual que siempre. No para bien, de hecho todo lo contrario, todo se siente más pesado, casi como estar en peligro y todo esto podría tener sentido ahora.
Ya estamos en Semana Santa y aunque antes era muy divertido pasártela con tus primos, con tus amigos o de vacaciones con tu familia, ahora que crecimos hay cosas que se sienten muy diferentes. Para empezar la energía cambió demasiado. Y aunque unas personas lo sientan más que otras, las energías se sienten y hay algo que podría explicarlo.
Más allá de lo religioso, muchas personas sienten que estos días no son normales porque, en esencia, la Semana Santa funciona como un momento de transición. En la tradición católica representa el paso de la muerte a la resurrección, pero incluso fuera de la religión, ese cambio se percibe a nivel colectivo. Es como si todos estuviéramos más sensibles o más cansados.
Desde una visión más espiritual o esotérica, hay quienes creen que este periodo actúa como una especie de “umbral”, es decir, un momento donde se facilita el cambio personal. No es que literalmente se abra algo físico, sino que la energía colectiva se concentra en temas como el cierre de ciclos, el duelo y el renacimiento. Además, coincide con la primavera, una etapa que naturalmente está asociada con empezar de nuevo, lo que refuerza esta sensación de transformación.
Ahora, en el mundo esotérico, también se habla de la idea de “portales”. Aquí es donde entra la parte más oscura. Algunas personas creen que durante los días santos, especialmente Jueves y Viernes Santo, hay una apertura energética que puede ser utilizada tanto para cosas positivas como negativas. Por un lado, hay quienes aprovechan estos días para hacer rituales de protección, limpieza o renovación personal.
Pero por otro, también existe la creencia de que hay gente que practica magia negra o rituales más oscuros en estas fechas, precisamente porque se consideran momentos de mayor “acceso” espiritual.
El Viernes Santo es el día que más suele asociarse con esta sensación rara. Dentro de estas creencias, se dice que al ser el momento en el que Cristo está muerto, hay una especie de “vacío” espiritual, lo que permitiría que las energías se sientan más pesadas o intensas. Por eso mucha gente reporta sentirse más incómoda, ansiosa o con una vibra extraña ese día en particular además de la Semana Santa entera.
No hay pruebas científicas ni evidencia real de que existan portales, energías oscuras o rituales que afecten de manera comprobable a las personas durante la Semana Santa. Todo esto forma parte de interpretaciones culturales, creencias populares y corrientes esotéricas. Aun así, entender estas ideas puede ayudar a explicar por qué, año con año, muchas personas sienten que el ambiente cambia y que la energía simplemente no se siente igual.
Información tomada de: culturacolectiva.com







