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Más de 100 mil personas convirtieron el Paseo de la Reforma en un desfile de catrinas y personajes de terror

La noche del sábado 25 de octubre, el Paseo de la Reforma dejó de ser una arteria vehicular para convertirse en el escenario de uno de los eventos masivos más esperados de la temporada. Más de 100 mil ciclistas y peatones tomaron las calles de la Ciudad de México en la edición 56 del Paseo Nocturno Muévete en Bici por el Día de Muertos, según reportó El Universal. El acceso fue gratuito. El disfraz, prácticamente obligatorio.

La magnitud de un recorrido nocturno de 13 kilómetros

La Secretaría de Movilidad (Semovi) estimó una asistencia de al menos 100 mil personas entre ciclistas y peatones, una cifra que da dimensión al operativo requerido para habilitar los 13 kilómetros de ruta extendidos por el Paseo de la Reforma y los tramos complementarios del circuito. El recorrido arrancó desde las 18:00 horas, con conclusión prevista a las 22:00 horas, ocupando cuatro horas de una noche que la ciudad cedió por completo al tráfico humano y a las ruedas.

La edición 56 confirma la consolidación del evento como referencia del calendario festivo capitalino. Catrinas, esqueletos, vampiros y criaturas de distintas mitologías circularon por la misma avenida que en días ordinarios concentra el tránsito automotor de la metrópoli.

El mercado croata del ocio nocturno y el contraste con el Paseo

El equipo editorial de Rizik HR, especializado en el seguimiento del mercado croata de entretenimiento y ocio digital, observa en el Paseo Nocturno un fenómeno que resulta difícil de replicar en otros contextos. La escala del evento, 100 mil personas en una noche festiva sin costo de entrada, contrasta con la manera en que las celebraciones nocturnas funcionan en Croacia, donde el público adulto tiende a canalizarse hacia categorías de ocio distintas.

En ese mercado, el análisis comparativo de plataformas es un paso habitual antes de elegir dónde participar, y RIZIK’s take on Croatian bookmakers ocupa su propio espacio de consulta dentro de ese proceso.

“Me parece que es una manera de hacer que los seres que ya se fueron estén un poco más cerca.”

Así lo expresó Natalia, ciclista originaria de Bogotá y residente en la CDMX desde hace dos años, al cruzar el punto de Bucareli y Reforma durante su segunda participación consecutiva en el evento.

Participantes de la CDMX y del Estado de México, con quejas incluidas

Los testimonios recogidos entre los asistentes muestran un perfil amplio y diverso. Natalia, que volvió a sumarse por segundo año consecutivo, encontró dificultades para conseguir una bicicleta de Ecobici durante el paseo. La alta demanda la obligó a buscar una unidad disponible con anticipación en zonas menos transitadas del circuito, un obstáculo que no opacó su valoración del recorrido.

Raúl, que llegó acompañado de su hermana e hijo, calificó la experiencia como una “experiencia agradable”, pero señaló que la logística de convivencia entre ciclistas y peatones necesita mejoras para prevenir accidentes. Daniel y Andrea, hermanos provenientes de Cuautitlán, en el Estado de México, vivieron su primera participación con las bicicletas decoradas con luces y motivos alusivos a la temporada. Llegaron desde fuera del perímetro capitalino específicamente para el evento, lo que ilustra el radio de convocatoria que ha alcanzado el paseo más allá de la CDMX.

Del concurso de disfraces al rally por los nueve niveles del inframundo

El programa paralelo al recorrido principal ofreció varias capas de actividad. En la Glorieta del Ahuehuete, las autoridades capitalinas organizaron un concurso de disfraces que reunió a participantes con elaboradas caracterizaciones. En la Glorieta del Caballito funcionó la Biciescuela, espacio de actividades orientadas al aprendizaje y práctica en bicicleta para distintos públicos.

Ecobici diseñó el rally “Camino al Mictlán”, cuya estructura toma como referencia los nueve niveles del inframundo de la cosmovisión mexica. El recorrido del rally otorgó a la actividad una dimensión cultural que conecta la festividad con la tradición prehispánica. El Injuve participó en coordinación con las autoridades para garantizar el préstamo de bicicletas, ampliando el acceso a quienes no contaban con una unidad propia.

El programa también incluyó música y relatos sobre edificios emblemáticos de la Ciudad de México, así como referencias a sitios considerados embrujados dentro del trazado urbano, añadiendo una capa narrativa al recorrido físico.

Una década disfrazados de catrín y catrina

Erika y Rogelio llegaron, como cada año desde hace aproximadamente una década, con sus trajes de catrín y catrina listos. Para ellos el paseo representa, en sus propias palabras, “una alternativa para disfrutar de la ciudad sin depender del automóvil”. Llevan suficientes ediciones como para observar la evolución del evento desde adentro.

A las 22:00 horas, el Paseo de la Reforma devolvió sus carriles al orden habitual. La tradición, sin embargo, ya tenía asegurada su continuidad.

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