Entre el orgullo por haber hecho historia y el dolor de la pérfida de una de sus hijas a los tres días de haber rendido protesta como gobernador de Chihuahua que marcó para siempre a su familia, Hortencia Olivas de Barrio, viuda del exgobernador Francisco Barrio Terrazas, recordó a quien describió como un hombre bueno, profundamente creyente, enamorado de su familia y comprometido con las causas nobles.
Durante la ceremonia en la que fue develado el busto de Francisco Barrio Terrazas en el Circuito Universitario, Hortencia compartió un emotivo testimonio sobre la vida personal y política del exgobernador, cuya figura fue reconocida como parte de la historia del panismo chihuahuense.
“Fue un hombre profundamente enamorado de su familia y de las causas nobles en favor de los demás”, expresó.
Recordó que Francisco Barrio no había decidido inicialmente dedicarse a la política. Su incursión surgió en medio de los acontecimientos que se vivían en el país y de la convicción de que era posible hacer política de una manera diferente.
Cuando decidió asumir ese camino, dijo, lo hizo bajo una premisa clara: servir.
Hortencia destacó que su esposo creía en la transparencia, hablaba con la verdad y actuaba conforme a sus convicciones, características que, aseguró, hicieron que muchas personas se sumaran a la lucha democrática que encabezó.
“Cuando recibió ese paso, lo hizo para servir, para servir sin ataduras y sin compromisos. Creía en la transparencia, hablaba con la verdad, hablaba con todo su corazón”, relató.
La victoria de 1986 no era el final
La esposa del exgobernador recordó que detrás de aquella lucha también existió un grupo de jóvenes colaboradores que compartían ideales y que entendían que llegar al poder implicaba una enorme responsabilidad.
Para Francisco Barrio, explicó, gobernar tenía un sentido muy concreto y la victoria electoral de 1983 no significaba que la lucha por la democracia hubiera terminado.
“Ganar en 1983 no significaba que ya estaba ganado. La democracia había que seguir defendiéndola”, recordó.
Esa convicción llevó nuevamente a Barrio Terrazas a participar en la contienda electoral de 1986, proceso que, pese a las dificultades y al desánimo que provocó el resultado, no terminó con el respaldo de sus seguidores.
Hortencia destacó que, con el paso del tiempo, Francisco Barrio finalmente llegó a la gubernatura de Chihuahua, convirtiéndose en una figura fundamental para la historia política del estado.
La victoria llegó acompañada de una tragedia
Pero aquel triunfo histórico estuvo acompañado por uno de los momentos más dolorosos que vivió la familia.
Hortencia recordó que, a escasos días de la toma de protesta como gobernador, sufrió la pérdida de una de sus hijas en un accidente automovilístico. La pequeña había nacido apenas tres días antes de que Francisco Barrio asumiera formalmente la gubernatura.
Así, el momento que debía ser de celebración se convirtió para la familia en una mezcla de sentimientos encontrados.
“Dividíamos sentimientos encontrados entre el dolor y la alegría. Por un lado, la enorme felicidad de haber ganado la gubernatura y la responsabilidad histórica que eso significaba. Por otro lado, el dolor inmenso de haber perdido una hija”, relató.
La tragedia dejó una profunda huella en la familia Barrio Olivas y acompañó uno de los momentos más importantes de la trayectoria política de Francisco Barrio.
Un legado marcado por la fe y el servicio
Hortencia recordó a su esposo como un hombre de principios, convencido de que el ejercicio del poder debía estar acompañado de responsabilidad y de un verdadero sentido de servicio.
Más allá del gobernador, habló del hombre que conoció dentro de su hogar: un esposo y padre profundamente entregado a su familia, creyente y convencido de que la vida debía utilizarse para ayudar a los demás.
En el homenaje realizado este día, su memoria quedó plasmada físicamente en el Circuito Universitario con la develación de su busto, un reconocimiento que busca mantener presente la figura de quien encabezó una etapa trascendental de la historia política de Chihuahua.
Para Hortencia, recordar a Francisco Barrio no significa solamente hablar del político que llegó a la gubernatura, sino del hombre que enfrentó triunfos y tragedias, que mantuvo sus convicciones y que, hasta el final, llevó consigo el orgullo de servir a Chihuahua y de pertenecer a su comunidad universitaria.










