Acercarse al ocaso de una carrera podría generar inquietud en algunos peleadores, pero Saúl Canelo Álvarez, de 36 años, prefiere aprovechar con astucia su experiencia para mantenerse en la élite del boxeo. Con una energía dosificada y equilibrio entre la defensa y el ataque, el tapatío recuperó el cetro supermediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) al vencer por decisión unánime al francés de origen camerunés Christian Mbilli, quien llegaba invicto, en la contienda estelar de la cartelera México contra el Mundo, celebrada en Riad, Arabia Saudita.
Los jueces determinaron el triunfo con tarjetas de 115-112, 116-111 y 117-110 a favor del mexicano. Así, Canelo firmó su victoria número 64 y recuperó uno de los cuatro cinturones —CMB, AMB, OMB y FIB— del peso supermediano que perdió tras caer en septiembre de 2025 frente a Terence Crawford.
Además, cumplió con el tercer combate de un contrato de cuatro peleas que firmó con Turki Alalshikh, presidente de la Autoridad General de Entretenimiento de Arabia Saudita, por un acuerdo de 400 millones de dólares.
Mbilli mostró un boxeo rápido y aguerrido, pero no fue suficiente para derribar a CaneloÁlvarez, quien desplegó su habitual y perfeccionada técnica para esquivar golpes mientras atacaba con mesura y precisión.
El intercambio de golpes encendió desde los primeros episodios los ánimos de la afición. En primera fila se encontraba Turki Alalshikh, organizador de la cartelera, en la que también salieron vencedores los mexicanos Jaime Munguía y Rafael Divino Espinoza.
Para el séptimo episodio, la exigencia física comenzó a pesar en ambos peleadores. La amplia experiencia de Canelo Álvarez le permitió entender que era el momento de soltar combinaciones precisas para dañar a su rival, por lo que conectó un gancho a la quijada de Mbilli que le permitió tomar el control del combate.
Presionado para no verse superado en la contienda, Mbilli cometió una infracción al lanzar un golpe indebido a la cabeza del mexicano, por lo que fue sancionado en el octavo asalto.
Canelo sabía que sólo debía mantener el ritmo hasta el final. Un coro del clásico Cielito lindo resonó en el penúltimo asalto, cuando Mbilli retomó la ofensiva, pero el mexicano cerró el combate con la templanza necesaria para salir vencedor.










