Los basureros clandestinos continúan siendo un problema recurrente en distintos sectores de la capital, donde pese a los trabajos de limpieza realizados por las autoridades, algunos puntos vuelven a convertirse en depósitos de basura en cuestión de semanas.
Un claro ejemplo se encuentra en la esquina de un jardín de niños ubicado sobre la calle Urquidi, entre la avenida Pacheco y la calle 43, donde desde hace años se ha utilizado el espacio para arrojar todo tipo de objetos.

El lente de Entre Líneas detectó nuevamente el acumulamiento de basura en este sitio, pese a que apenas hace un mes personal de la Dirección de Servicios Públicos Municipales acudió para retirar los desechos.
Lo preocupante es que los residuos no son únicamente basura doméstica. En el lugar predominan tiliches, ropa y objetos abandonados, lo que evidencia que algunas personas continúan utilizando el punto como un auténtico basurero a cielo abierto.
Y aunque existe un letrero visible con la leyenda “Prohibido tirar basura”, éste parece ser ignorado por quienes continúan arrojando desperdicios.
Apenas dos semanas después de que el sitio fue limpiado, el problema volvió a presentarse, dejando en evidencia que retirar la basura no es suficiente cuando persiste la conducta de quienes contaminan el espacio.
Ante esta situación, el director de Servicios Públicos Municipales, José Luis de Lamadrid Téllez, hizo un llamado directo a los ciudadanos para que asuman su responsabilidad y denuncien a quienes sean sorprendidos arrojando basura.
El funcionario sostuvo que los propios ciudadanos deben ser los primeros en cuidar su entorno y evitar arrojar residuos en calles, banquetas, lotes baldíos y espacios públicos.
“Batallamos mucho para mantener una ciudad limpia y no es justo que algunos cuantos vengan y ensucien nuestro entorno”, señaló.
De Lamadrid explicó que el Municipio atiende la limpieza de vialidades, calles, banquetas, camellones y espacios públicos; sin embargo, existen inmuebles y terrenos que cuentan con propietarios o responsables, quienes deben hacerse cargo de su mantenimiento.

En el caso de las escuelas, aclaró que éstas dependen de las autoridades educativas correspondientes, por lo que cuentan con sus propios mecanismos y presupuestos para atender labores de limpieza, poda y retiro de escombros.
El funcionario también explicó que cuando se detecta basura en un terreno particular, primero se busca notificar al propietario para que cumpla con su responsabilidad. En caso de que no atienda el llamado, la autoridad puede intervenir.

De Lamadrid fue enfático al señalar que Servicios Públicos no está para limpiar casas, viviendas, escuelas o propiedades particulares, pues cada espacio tiene un responsable.
Mientras tanto, casos como el de la calle Urquidi demuestran que el problema requiere algo más que maquinaria y jornadas de limpieza: se necesita que quienes arrojan basura de manera clandestina sean denunciados y que la ciudadanía deje de normalizar estas prácticas.
La petición de la autoridad es clara: si algún ciudadano observa a una persona tirando basura, escombro, ropa o tiliches en lugares prohibidos, debe reportarla.
Porque mientras unos cuantos ensucian, toda la ciudad termina pagando las consecuencias.










