Irán advirtió que nuevos ataques estadounidenses podrían desencadenar represalias contra instalaciones energéticas en todo Oriente Próximo, lo que aumenta el riesgo de un conflicto más amplio y una mayor perturbación del suministro mundial de petróleo y gas, según informó Reuters el domingo.
El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, transmitió la advertencia durante llamadas por separado con funcionarios de Turquía, Pakistán y Arabia Saudita.
Araqchi comunicó al jefe del Ejército pakistaní, el mariscal de campo Asim Munir, y al ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, que Teherán respondería de forma contundente ante cualquier nueva agresión. También advirtió que las acciones de Estados Unidos podrían profundizar la inestabilidad regional.
El diplomático iraní comunicó posteriormente al ministro de Asuntos Exteriores saudita, el príncipe Faisal bin Farhan, que los ataques por parte de Estados Unidos o Israel, o la participación de países de la región, recibirían una “respuesta proporcionada”.
Nournews, un medio afiliado al principal organismo de seguridad de Irán, emitió una amenaza más explícita. Señaló que los ataques estadounidenses contra la infraestructura energética iraní provocarían ataques contra campos petrolíferos en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, así como contra instalaciones de gas en Catar e Israel.
Las advertencias se produjeron después de que Kuwait informara que sus defensas aéreas destruyeron drones iraníes que se dirigían hacia varias instalaciones vitales. Los escombros causaron daños materiales, pero no se registraron víctimas.
El presidente Donald Trump afirmó el viernes que los negociadores estadounidenses aún podrían alcanzar un acuerdo con Teherán. Al mismo tiempo, señaló que estaba perdiendo la confianza en Irán y reiteró su amenaza de atacar el país.
Los mercados petroleros siguen siendo sensibles a una mayor escalada. Los futuros del crudo Brent subieron un 24 % en julio, y los analistas esperan que los precios sigan aumentando a lo largo del año.
La mayor parte del tráfico marítimo comercial ha evitado el estrecho de Ormuz desde que comenzó la guerra con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2025. Esta vía marítima es una ruta fundamental para las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado.
Los riesgos también han aumentado cerca del Bab el-Mandeb, tras las amenazas de los hutíes alineados con Irán en Yemen contra el tráfico marítimo en el sur del mar Rojo.
El sábado se registraron dos incidentes marítimos frente a las costas de Omán. Un petrolero fue alcanzado por un proyectil no identificado que dañó su sala de máquinas, y un segundo buque reportó una explosión en las proximidades.
Los ataques contra la infraestructura energética del Golfo podrían reducir el suministro, incrementar los costos de transporte y añadir presión inflacionaria a escala mundial.










