Los neandertales fabricaban ‘antibióticos’ hace más de 40 mil años

En 1928 y dentro del Hospital St. May’s de Londres, Alexander Fleming descubrió la penicilina, que es considerada el primer antibiótico auténtico. Desde entonces, se estima que esa sustancia ha salvado entre 200 y 500 millones de vidas humanas, aunque es algo muy difícil de cuantificar. En cualquier caso, resulta muy chocante que un equipo de expertos de la Universidad de Oxford asegure que los neandertales, que desaparecieron como especie hace unos 40.000 años, eran capaces de fabricar sus propios antibióticos.

El estudio ha sido publicado en la prestigiosa revista PLOS One e indica que los neandertales utilizaban el alquitrán de abedul no solo como un pegamento rudimentario, sino como un antibiótico eficaz para tratar sus dolencias físicas. Este compuesto orgánico, que se obtiene mediante la destilación de la corteza de abedul, ha sido analizado por un equipo de científicos liderados por Tjaark Siemssen. Para su sorpresa, el material tiene propiedades antisépticas que fueron aprovechadas por las habitantes de Europa durante el Pleistoceno.

Para verificar esta hipótesis, el equipo de investigación realizó diversos experimentos utilizando métodos de producción que estaban al alcance de los neandertales. En concreto, probaron técnicas de condensación simple y estructuras más complejas bajo tierra para extraer el alquitrán. Los resultados desvelaron que casi todas las muestras eran capaces de inhibir el crecimiento de la bacteria Staphylococcus aureus, responsable de graves infecciones cutáneas.

LAS PROPIEDADES CURATIVAS DEL ALQUITRÁN DE ABEDUL
El uso medicinal de este recurso no es un caso aislado en el registro arqueológico actual. “Reducir el caso de uso a una sola cosa, cuando tiene tantos propósitos diferentes, puede resultar bastante engañoso”, afirmó Tjaark Siemssen sobre la versatilidad del producto. Según el experto, es probable que los neandertales aprovecharan las múltiples ventajas de esta sustancia más allá de su capacidad de adhesión.

Hoy en día, en algunas comunidades indígenas, como los Mi’kmaq en el este de Canadá, el extracto de abedul se denomina maskwio’mi. Este grupo humano lo emplea todavía hoy como un antibiótico de amplio espectro, lo que refuerza la tesis de que los neandertales identificaron estas virtudes hace miles de años. La ciencia moderna parece confirmar ahora que la eficacia del remedio es real y cuantificable.

La capacidad de fabricar este alquitrán implica un proceso de producción sofisticado y deliberado. No se trata de un material que se encuentre de forma natural en el entorno, sino que requiere una transformación térmica de la materia prima. Este nivel de especialización sugiere que la sociedad neandertal compartía información técnica y médica para garantizar la supervivencia de sus miembros heridos.

PRUEBAS DE MEDICINA PREHISTÓRICA
Existen otros indicios que respaldan el uso de plantas medicinales por parte de estos homínidos. Investigaciones previas han detectado restos de milenrama y manzanilla en el sarro dental de varios individuos. Estas especies vegetales carecen de valor nutritivo, pero son conocidas por sus efectos antiinflamatorios, lo que indica una ingesta con una intención puramente curativa o paliativa.

Aun así, otros investigadores, como es el caso de Karen Hardy, de la Universidad de Glasgow, hacen un llamamiento a la calma y piden más investigación para confirmar la elaboración de alquitrán de abedul con fines medicinales por parte de los neandertales. De confirmarse, la imagen que tenemos de las capacidades técnicas y de la inteligencia de esta especie cambiaría por completo.

Con información de National Geographic

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