Al filo de las 8:00 de la noche, el entorno del Manuel Bernardo Aguirre comenzó a transformarse. Poco a poco, cientos de seguidores de Caifanes llegaron al recinto para ocupar sus lugares y ser parte de una noche que prometía mucho más que un concierto: un encuentro con la nostalgia, la memoria y esas canciones que han acompañado a varias generaciones.

Pasadas las 9:00 de la noche, las luces se apagaron y el escenario recibió a Caifanes. La banda abrió la noche con una frase que marcó el tono de su presentación: “2 de octubre no se olvida”. Después llegó el primer acorde de “Antes de que nos olviden”, provocando la respuesta inmediata de un público que, de pie, cantó junto a la agrupación uno de sus temas más emblemáticos
La noche avanzó entre clásicos y recuerdos. Cada canción parecía abrir una puerta distinta en la memoria de los asistentes, mientras las voces de miles se mezclaban con la de la banda.
Uno de los momentos más emotivos llegó con “Cuéntame tu vida”, canción que fue dedicada a todos aquellos perritos que viven en las calles, un gesto que encontró eco entre los asistentes y que añadió un sentido profundamente humano a la velada.

Así transcurrió la noche en el MBA, entre guitarras, luces y una multitud entregada a Caifanes, porque la legendaria banda mexicana no pudo dejar de trae en el hacer homenaje a las mujeres que han hecho historia en el arte y escritura, comenzando por Sor Juana Inés de la Cruz. Asimismo en su penúltima canción tan aclamados por el público, interpretaron en memoria del Divo de Juárez, Juan Gabriel, “Te lo pido porfavor”, melodía que sacaron como Jaguares.
Para el cierre, la banda reservó una de esas canciones capaces de convertir cualquier recinto en una sola voz: “La Negra Tomasa”. Miles de personas la cantaron y bailaron, despidiendo a la agrupación en medio de una explosión de alegría que puso punto final a una noche donde la música se convirtió en memoria, identidad y encuentro.











