CARGANDO INFORMACIÓN...

¿Qué ave tiene el canto más melodioso? Un nuevo estudio tiene la respuesta

Cuando las aves trinan, los seres humanos pueden sentirse un poco más tranquilos. Sin embargo, algunas vocalizaciones de aves parecen resultar especialmente agradables para el oído humano, y los científicos ya empezaron a comprender por qué.

Durante gran parte de nuestra historia evolutiva, los sonidos de las aves en su actividad cotidiana pudieron haber servido como una señal tranquilizadora de que el entorno estaba libre de peligros.

Ahora, un nuevo estudio a pequeña escala ha revelado que ciertas cualidades acústicas podrían explicar por qué los humanos encuentran más agradables algunos cantos de aves que otros. Las personas tendían a preferir sonidos más suaves y con un rango de frecuencia más estrecho, aunque también calificaban como más agradables aquellas vocalizaciones más complejas, según investigadores de la Universidad de Tubinga, en Alemania.

Además, los científicos descubrieron que esta preferencia no parecía depender de si los oyentes tenían muchos conocimientos sobre aves.

“Esto sugiere que el disfrute del canto de las aves está vinculado con algo más fundamental que simplemente saber qué se está escuchando”, afirmó en un comunicado la doctora Nadine Kalb, autora principal del estudio publicado el 1 de septiembre en la revista Frontiers.

“Nuestros resultados muestran que la combinación de distintas características acústicas es importante para determinar cuánto nos gusta el canto de un ave, y que diferentes combinaciones de estas características acústicas pueden producir sonidos muy agradables”, añadió Kalb, bióloga de la Universidad de Tubinga, en un correo electrónico.

Los investigadores señalaron que estos hallazgos podrían permitir comprender mejor cómo las aves moldean nuestro entorno y, con el tiempo, contribuir al diseño de parques, espacios verdes urbanos y otros lugares donde la gente acude a relajarse.

“Quizás la conclusión más importante sea que prestar atención a las aves puede cambiar la manera en que experimentamos el mundo natural”, afirmó el doctor Christoph Randler, autor principal del estudio. “Incluso cuando no entendemos lo que comunica un ave, su canto puede atraer nuestra atención, provocar sentimientos positivos y hacernos más conscientes de la biodiversidad que nos rodea”.

Por qué el mirlo común obtuvo el primer lugar
El equipo de investigación pidió a 84 personas que escucharan grabaciones de 123 especies de aves silvestres y calificaran cuán agradables les parecían las vocalizaciones de cada una.

La estrella de la encuesta, con una calificación promedio de 4,52 sobre 5, fue el mirlo común (o mirlo euroasiático). Turdus merula, que suele verse en jardines, parques y bosques, es una especie habitual en toda Europa, con un canto rico, melodioso y similar al sonido de una flauta.

En el otro extremo del espectro se encontraba la lechuza común, cuyas vocalizaciones recibieron una calificación promedio de 1,32. El llamado de la lechuza común es un chillido inquietante y áspero. Entre las demás aves incluidas en la encuesta, el jilguero europeo recibió una puntuación de 4,26 sobre 5 en cuanto a lo agradable de su canto, seguido por el petirrojo europeo, con 4,04, y el herrerillo común, con 3,92.

¿Qué hace que el canto de un ave resulte agradable y el de otra no tanto? Esa pregunta constituía el núcleo de lo que querían averiguar Kalb y Randler, profesor de biología de la Universidad de Tubinga.

“Nuestro interés surgió de una pregunta más amplia: ¿por qué algunos encuentros con aves resultan especialmente positivos para las personas? En investigaciones anteriores ya habíamos descubierto que las aves y su observación pueden contribuir a la recuperación psicológica y al bienestar”, explicó Randler en un correo electrónico.

En esta ocasión, los investigadores quisieron examinar más detenidamente los sonidos en sí, combinando “la biología de la vocalización del ave con la psicología de la percepción humana”, explicó Randler. Tras pedir a los participantes que valoraran los cantos de las aves, los investigadores cruzaron dichas valoraciones con las características acústicas de los cantos para determinar qué rasgos los hacían sonar más melódicos.

Uno de los hallazgos más sorprendentes, de acuerdo con Randler, fue que la gente tendía a preferir los cantos más complejos. “Intuitivamente, cabría esperar que los sonidos simples y repetitivos resultaran más fáciles de procesar y, por tanto, más agradables; sin embargo, se observó el patrón opuesto: los sonidos más complejos solían recibir valoraciones más altas en cuanto a lo agradable que resultaban”, apuntó.

Con información de CNN

En otras noticias:

error: Content is protected !!