La incertidumbre generada por la política comercial de Estados Unidos ha modificado las necesidades de financiamiento de las empresas en México, particularmente para proyectos de inversión de largo plazo, explicó Alejandro Padilla, economista jefe de Banorte.
Al participar en la conferencia anual Fitch on México, durante el panel “Crédito bancario: entre incertidumbre y oportunidad en el marco del T-MEC”, explicó que antes de la imposición de aranceles existía una mayor demanda de financiamiento para CAPEX, es decir, inversiones de capital destinadas a ampliar la capacidad productiva de las empresas.
Este tipo de financiamiento permite a las compañías emprender proyectos de largo plazo, como ampliaciones de plantas, adquisición de maquinaria y equipo o inversiones para aumentar su capacidad de producción.
La mayor incertidumbre respecto de la relación comercial con Estados Unidos ha llevado a las empresas a actuar con mayor cautela en este tipo de decisiones, resaltó.
Padilla comentó también que la coordinación con la banca de desarrollo resulta clave para estructurar proyecos viables.
De acuerdo con él, la banca de desarrollo juega un papel fundamental en la inversión semilla, por el otrogamiento de garantías y el apoyo para hacer bancables proyectos que requieren financiamiento.
Tres riesgos para corporativos
En el mismo encuentro, el director de Corporativos de Fitch, Alberto Moreno, identificó tres factores de riesgo para las empresas que operan en México: el bajo crecimiento de la economía, la pausa en el ciclo de reducción de las tasas de interés y la incertidumbre que prevalece en la relación comercial con Estados Unidos.
El menor dinamismo de la actividad económica limita las posibilidades de expansión de las empresas, mientras las tasas de interés mantienen elevados los costos de financiamiento.
A estos factores se suma la incertidumbre comercial, que dificulta la planeación de proyectos de inversión de largo plazo mientras las empresas esperan mayor claridad sobre las condiciones de la relación comercial con Estados Unidos.
Moreno explicó que las compañías mejor preparadas para enfrentar este escenario serán aquellas que cuenten con mayor flexibilidad en sus presupuestos y capacidad de adaptación, características que les permitirán aprovechar las oportunidades que puedan presentarse.
El escenario descrito por ambos especialistas muestra que la incertidumbre comercial no necesariamente ha eliminado las necesidades de financiamiento de las empresas, pero sí ha introducido mayor cautela en las decisiones relacionadas con inversiones de largo plazo.
Consumo sostiene crédito
En otra sesión, la directora de análisis de bancos de Fitch, Bertha Pérez, señaló que la materialización de iniciativas como el Plan México o el Programa Nacional de Infraestructura podría contribuir a generar un mayor crecimiento económico.
Destacó que la detonación de grandes proyectos de infraestructura y energía podría traducirse también en un mayor dinamismo de las carteras de crédito corporativo y empresarial de la banca.
Por ahora, explicó, el crédito al consumo se mantiene como uno de los principales motores del sector financiero mexicano, seguido por el financiamiento automotriz. Hacia adelante, también anticipó un mayor dinamismo del crédito hipotecario.
El financiamiento al consumo se mantiene como uno de los principales motores del sector financiero en México, seguido por el crédito automotriz.










