La atención especializada en salud mental en Chihuahua enfrenta una realidad difícil de ignorar: el acceso a un psiquiatra no está garantizado de manera equitativa para la población. La mayoría de los especialistas se concentra en la capital del estado, mientras que en otras regiones la cobertura es mínima. La propia distribución de los servicios revela una brecha territorial que deja a miles de personas ante la espera, el traslado o la búsqueda de alternativas para recibir atención, mientras las instituciones intentan ampliar una capacidad que resulta limitada frente a la dimensión del problema.
Sequía de especialistas
Dar atención, ahora tiene un reto de cobertura en Chihuahua: la Secretaría de Salud del Estado, informó que dispone de apenas 17 psiquiatras para atender a la población de la entidad. De ellos, únicamente dos se encuentran en el primer nivel de atención, uno en Parral y otro en Ciudad Juárez.
Los otros 15 especialistas están concentrados en el segundo nivel: 12 en Chihuahua capital, dos en Ciudad Juárez y uno en Delicias. La distribución deja ver una marcada concentración de la atención especializada en la capital del estado, mientras que en otras regiones la presencia de psiquiatras es mucho más limitada, en un contexto donde los problemas de salud mental representan un creciente desafío para la población.
Se buscan
Ayer en conferencia de prensa con el Instituto Municipal de Prevención y Atención a la Salud (impas), su director, Luis Arrieta Trevizo, reiteró que siguen siendo dos los psiquiatras que se mantienen en colaboración. Asumió que los especialistas levantaron la mano y dijeron: Yo sí le entro. Todo ello ante crisis de salud mental que se viven a diario en esta capital.
La realidad que alcanza
Cabe resaltar que la salud mental dejó de ser un tema aislado para convertirse en una problemática que alcanza a una parte importante de la población mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas padece algún trastorno o condición mental, una proporción que se ha mantenido durante años. El panorama adquiere especial relevancia en Chihuahua, entidad que registra la tasa más alta de suicidios del país, con 12 casos por cada 100 mil habitantes. Detrás de esta cifra existen factores relacionados con casos que requieren atención, detección temprana y tratamiento profesional.
Depresión, ansiedad, esquizofrenia, trastorno obsesivo compulsivo, adicciones y demencia se encuentran entre los padecimientos que afectan a la población. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para quienes los enfrentan continúa siendo el estigma y la dificultad para reconocer que se trata de enfermedades que requieren atención, al igual que cualquier otro padecimiento.
También, es importante subrayar que el reconocido Edilberto Peña de León, director del Centro de Investigaciones del Sistema Nervioso Central (Cisne), en una de sus publicaciones, advierte sobre la dimensión que puede alcanzar este problema al señalar que “una de cada tres personas, a lo largo de la vida, será portador de una enfermedad mental”. El especialista también refiere que estos padecimientos afectan al 28.6 por ciento de la población y pueden deteriorar tanto la calidad de vida como las relaciones personales. El desafío, por ello, no solamente está en incrementar la atención especializada, sino también en cambiar la manera en que la sociedad entiende la enfermedad mental. Hablar de depresión, ansiedad, adicciones o cualquier otro trastorno sin prejuicios puede favorecer que más personas busquen ayuda antes de llegar a una situación de crisis.
17 psiquiatras, miles de historias: Chihuahua pide auxilio
“¿Son suficientes 17 psiquiatras para atender la crisis de salud mental que vive Chihuahua?”. Esa fue la pregunta que Entre Líneas lanzó a pacientes, ciudadanos, profesionistas y representantes públicos, y la respuesta fue contundente: No.
Las voces consultadas coinciden en que hacen falta especialistas, pero también servicios cercanos, consultas con mayor frecuencia, atención digna y una distribución que no obligue a las familias de municipios alejados a trasladarse hasta Chihuahua o Ciudad Juárez para recibir ayuda.
Para Mónica, paciente, dejó claro que la carencia comienza desde las propias instituciones, donde denunció instalaciones deficientes y condiciones que, desde su experiencia, no corresponden con la atención que requieren quienes atraviesan una crisis, es decir, el Hospital de Salud Mental (Hosame).
María, comerciante, señaló que, en Cuauhtémoc, las opciones son limitadas, sólo tienen al psiquiatra Perches y en el IMSS hay uno que atiende de mala gana, mientras que Rosalba, jefa de familia, pidió abrir vacantes y fortalecer los programas con personal capacitado. “Esto no habla de clases sociales”, dijo al advertir que los problemas de salud mental atraviesan a la sociedad en distintos grados.
Alejandro, deportista, puso rostro a la dificultad de acceder a un seguimiento constante: después de atravesar una etapa complicada buscó ayuda psicológica y posteriormente psiquiátrica, pero señaló que las consultas pueden espaciarse entre seis y ocho meses.
Para Elena, regidora, la respuesta debe incluir nuevas plazas, mejores condiciones para atraer y retener especialistas y una distribución más justa: “La salud mental es un derecho, y su atención no puede depender del municipio en el que una persona viva”.
Carlos, profesionista en Comunicación, planteó la necesidad de un plan integral que contemple no solamente contratar más psiquiatras, sino generar incentivos para llevarlos a las distintas regiones. Adrián, criminólogo, propuso incrementar de manera importante los especialistas de primer nivel y distribuirlos estratégicamente en el estado. Celia, abogada, llamó a acercar los servicios a municipios clave, al advertir que para familias de la zona serrana un traslado hasta la capital puede significar un gasto que simplemente no pueden afrontar.
Y hay una deuda que comienza desde la infancia. Ana, psicóloga, subrayó la falta de paidopsiquiatras, especialistas en salud mental de niñas, niños y adolescentes, y consideró que las pocas opciones disponibles dificultan una atención oportuna.
Así, el sondeo de Entre Líneas revela que detrás de los 17 psiquiatras no hay solamente una cifra: hay pacientes que esperan, familias que se trasladan, consultas que se espacian y personas que necesitan ser atendidas. Para los ciudadanos consultados, Chihuahua no necesita únicamente más especialistas; necesita una estrategia de salud mental a la altura de la crisis que enfrenta.










