El especialista en criminología Jesús Vaca Cortés advirtió que la glorificación de la delincuencia organizada a través de narcocorridos, series y otros contenidos audiovisuales puede influir de manera negativa en niños y adolescentes, al presentar como modelos de éxito a personas que violentan la ley.
Durante su declaración, señaló que resulta preocupante que algunos jóvenes lleguen a tener como figuras de referencia a quienes abiertamente incumplen las normas y participan en actividades delictivas, mientras que la imagen de las autoridades se ha debilitado con el paso del tiempo.
“Yo recuerdo cuando era niño y jugábamos; muchos queríamos ser policías. Ahora los niños muchas veces eligen el bando contrario. En algún momento se perdió ese respeto por la autoridad”.
Vaca Cortés consideró que, aunque la figura policial se ha dignificado en diversos aspectos, aún persiste la percepción de que se trata de una institución débil o corruptible, situación que, afirmó, es reforzada por algunos programas de televisión, series y narcocorridos que exaltan la vida criminal y minimizan el trabajo de quienes hacen cumplir la ley.
Asimismo, comparó este fenómeno con la popularidad de las series sobre asesinos seriales, al señalar que, en algunos casos, terminan convirtiéndose en “verdaderos catálogos” sobre cómo cometer delitos, evadir a las autoridades o incluso aplicar contramedidas forenses.
Indicó que, si bien en ocasiones debe ver ese tipo de contenidos por cuestiones relacionadas con su trabajo, procura evitarlos porque considera que pueden transmitir mensajes confusos, especialmente entre menores de edad y adolescentes, quienes son más propensos a imitar las conductas que observan.
El especialista también añadió que las producciones suelen mostrar únicamente el poder económico, los vehículos de lujo, las propiedades y otros lujos vinculados al narcotráfico, pero omiten las consecuencias reales de ese estilo de vida.
“Les muestran casas, vehículos y lujos, y muchos jóvenes dicen ‘yo quiero eso’. Lo que no les dicen es que la mayoría de quienes se dedican al narcotráfico mueren muy jóvenes, a los 20, 22 o 24 años. Esa parte también deberían contarla”, concluyó.










