Caracas. El gobierno y la oposición de Venezuela han abierto la puerta a un nuevo proceso de diálogo político, esta vez bajo la lupa de Washington. Este jueves llegó a Caracas, Dinorah Figuera, ex diputada y dirigente opositora, con la misión encomendada por el departamento de Estado de entablar conversaciones con el gobierno de Delcy Rodríguez con miras a avanzar en la reforma del Poder Electoral y la ruta hacia unas nuevas elecciones.
Ese mismo día fue recibida por Jorge Rodríguez en la sede de la Asamblea Nacional. El Parlamento emitió un comunicado en el que indica que en el encuentro “se designó una mesa técnica y política paritaria con una agenda que contiene hitos y cronogramas concretos que contribuyan al fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de un futuro de bienestar y prosperidad”.
Al llegar al país, Figuera dijo ante periodistas que conversarían sobre los pasos a seguir para renovar las autoridades del Consejo Nacional Electoral y encaminar al país hacia nuevas elecciones. “Necesitamos un CNE creíble donde no haya ninguna duda”, aseveró.
Agregó que su función es “meramente institucional y no política”. Esto en referencia a la pregunta de los comunicadores acerca de si había convenido acciones con María Corina Machado, la dirigente del extremismo opositor, cosa que Figuera no confirmó. En su lugar, afirmó que esta acción responde a la invitación hecha por parte del subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Michael Kozak.
EU mueve las piezas
Dinorah Figuera representa al sector opositor agrupado en lo que se llamó “Asamblea Nacional 2015”. Este grupo de exdiputados ejercieron como tales entre 2015 y 2020, luego pretendieron usurpar la representación del legislativo venezolano “desde el exilio” en tiempos en los que Estados Unidos respaldaba la aventura de Juan Guaidó como “presidente encargado” y desconocía a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. Aunque no tuvieran legitimidad, lograron hacer lobby con varios gobiernos extranjeros, incluyendo Estados Unidos.
El propio gobierno estadounidense manifestó, a través de un pronunciamiento oficial de su Departamento de Estado, el respaldo inmediato al acercamiento entre Rodríguez y Figuera, catalogando el inicio de este proceso como un paso prioritario para “encauzar una transición ordenada”.
“El diálogo inclusivo es la piedra angular de cualquier transición democrática”, remarcó la administración norteamericana en su misiva, adelantando que el proceso se extendería pro varias semanas.
A finales de mayo se dio en Panamá un encuentro de la oposición venezolana liderado por María Corina Machado donde esta aseguró que coordinaría personalmente el diálogo con el gobierno de Delcy Rodríguez. El escenario actual en Caracas, sin embargo, no solo descentraliza la conducción unitaria planteada desde el entorno de Machado, sino que evidencia cómo Washington ha optado por respaldar una vocería alternativa para canalizar la transición que pretende impulsar luego de la agresión militar que depuso a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.










