Qué tan grave y complicada debe estar la situación al interior de Morena y la 4T, que ayer al filo de las 20 horas, su Tlatoani y piedra medular del movimiento, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, reapareció en redes sociales con la publicación de un laaargo mensaje que, en resumen, pide que “por el bien de todos, regrese el otro Trump”… entre líneas: por su bien y el de la cúpula morenista. Así que no cabe duda que ayer no fue un buen día para el régimen. El reportaje de Los Ángeles Times de que los gobernadores de Tamaulipas y Sonora, Américo Villarreal y Alfonso Durazo, son investigados por autoridades de justicia de los Estados Unidos, el supuesto retiro de su visa, aunque ellos lo nieguen, la confirmación de que a la dirige estatal en Chihuahua, Briguite Granados, le cancelaron la visa el viernes pasado, entre otras tantas acusaciones que salen aquí y allá en contra de políticos oficialistas, movieron tanto el avispero que López Obrador tuvo que salir de su retiro desde La Chingada, su finca en Palenque, suponiendo que con ello, el presidente Donald Trump se tocará el corazón por una carta que acusa a los Estados Unidos de intervenir en México.
Y es que por más que se hable de injerencia gringa, lo cierto es que las presuntas acciones de los llamados “narcopolíticos” y las actividades criminales de los cárteles de la droga, han puesto en jaque a las autoridades del vecino país, pues es también en EU en donde los efectos del crimen organizado pegan de manera directa, así que sería ingenuo suponer que se les permita seguir actuando con la impunidad con la que se les permitió ante esa absurda política de los “abrazos, no balazos”. Hoy, AMLO ya tienta las consecuencias de sus actos y de sus omisiones, así que por más ruegos disfrazados de posicionamientos para que regrese “el otro Trump”, es muy tarde para que así sea, ya que Donald siempre ha sido el mismo, lo que sucede es que al tabasqueño le tocaron nada más dos años de su mandato y los otros cuatro estuvieron a cargo de Joe Biden, un personaje cuya omisión permitió a los cárteles actuar a sus anchas, por lo que seis años después de que la 4T tomó el poder del país, fue entonces cuando regresó Trump a la Presidencia, dándose cuenta del caos y de la narcosoberanía que impera en México.
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Así que vaya ironía. Lo que comenzó como una estrategia de Morena y la 4T desde aquel 19 de abril, cuando se dejaron ir con todo contra la gobernadora Maru Campos tras el desmantelamiento del mentado narcolaboratorio en El Pinal, debido a la presunta injerencia de agentes de la CIA en el operativo, se convirtió en un boomerang que les asestó un tremendo golpe político, mucho mayor del que pretendían asestarle a la gobernadora de Chihuahua en su intención de preparar el terreno y usar la dizque “traición a la patria” con fines meramente electorales. Desde entonces, el karma no ha dejado de perseguir a los morenos y como se dijo en su momento, las acusaciones contra el entonces gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de trabajar para los narcos, era sólo la punta del iceberg de lo que realmente se asomaría y exhibiría por parte de las autoridades estadounidenses.
El morenismo no esperaba que la narrativa se convirtiera en que sea Maru quien sea vista como una mandataria que sí combate al crimen organizado, mientras sus políticos son señalados de estar coludidos. El tiro les salió por la culata y ante el crecimiento de la Gobernadora de Chihuahua como una de las máximas figuras de la oposición, ya provocaron que hasta la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum, la cual, después de días y días en que utilizó su mañanera para golpetear a Maru, ayer la inquilina de Palacio Nacional prácticamente la exoneró, al afirmar que los agentes extranjeros “no iban a desmantelar un laboratorio. Iban a ubicar el laboratorio, ubicaron el laboratorio y se regresaron; no hicieron nada con el laboratorio”. Es así que, al parecer, ese frente contra la jefa del Ejecutivo chihuahuense ha sido cerrado, pues quienes actuaban como verdugos en contra de la Gobernadora de Chihuahua, son ahora los que se sienten “perseguidos” por las constantes acusaciones de EU de estar vinculados con el narco. Qué cosas.
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Después de que ayer lanzara la bomba en Ciudad Juárez de que a su homóloga de Morena le cancelaron la visa, hoy, la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, en compañía de las diputadas federales Manque Granados y Rocío González, así como del coordinador de la bancada azulada en el Congreso local, Alfredo Chávez, saldrá a escena en Chihuahua capital. Álvarez logró su cometido, exhibir lo ocurrido con Briguite Granados, a quien no le quedó de otra que salir a confirmar que, efectivamente, las autoridades migratorias de los Estados Unidos le cancelaron su visa cuando intentó cruzar a El Paso, Texas, el pasado 29 de mayo. La dirigente morenista argumentó que el pretexto que le dieron los gringos fue una multa de hace una década en el estado de Nuevo México y retó a su homóloga panista a que revele cómo se enteró del hecho, ya que a decir de Granados, se trata de información confidencial que ni su familia conocía, lo que por supuesto le permitió a la morenista hacer elucubraciones de supuestos vínculos entre el gobierno estatal, el panismo y las autoridades de EU, como si se tratara de una novela de espías, dramón que les sirve y servirá para alegar “intervención extranjera” en el proceso electoral que está por comenzar.
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Ya que mencionamos a Alfredo Chávez, coordinador de la bancada panista en el Congreso del Estado y aspirante a la candidatura del PAN a la alcaldía de Chihuahua capital, ayer el líder de los diputados azules se reunió con integrantes de La Mara, encuentro que tuvo más fondo territorial del que se veía a simple vista, porque no solo estuvieron los liderazgos tradicionales del grupo, sino también presidentes de secciones rurales del municipio de Chihuahua, lo que le dio otro peso político a la reunión, pues ahí estuvieron Ernesto Ibarra Sarmiento, regidor y rostro visible de La Mara, así como Armando Gutiérrez, director de Desarrollo Rural Municipal, dos piezas que conectan la historia del grupo con la operación actual. Además, aparecieron nombres que no son menores en el mapa rural de la capital chihuahuense, tales como Jesús Sigala Rodríguez, presidente del seccional de Guadalupe; Miguel Ángel Tarango Trujillo, presidente de El Sauz y Óscar Elizondo Duarte, presidente de El Charco, mismos que no acudieron como meros asistentes de relleno, ya que se trata de liderazgos que conocen territorio, familias, caminos, necesidades y operación política en comunidades donde el PAN no puede llegar solo con discurso urbano.
La lectura entre los grillos azules es que Alfredo no solo reafirmó una relación de años con La Mara, grupo que conoce desde sus tiempos del juvenil, sino que también mostró cercanía con liderazgos rurales que sí mueven tierra, gente y estructura. Y ahí está el detalle: rumbo al 2027, el municipio de Chihuahua no se gana únicamente a la usanza urbana, también es necesario voltear a ver a su gente del campo y reconocer la importancia del sector rural en el engranaje que hace andar a la capital del estado.










