Lo que ocurrió ayer en el Senado no es de sorprender. Era más que obvio que los senadores Javier Corral y Juan Carlos Loera iban a querer hacer su agosto en pleno abril con lo sucedido el fin de semana tras el accidente en el que perdieron la vida dos instructores de los Estados Unidos, junto al director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Oseguera Cervantes. Con esas ansias de politizar todo y la obsesión de atacar a la administración de la gobernadora Maru Campos, ambos senadores de Morena, lejos de alegrarse por la destrucción de un enorme narcolaboratorio que significó un duro golpe contra el crimen organizado, los dos morenistas, todavía dolidos por la derrota que Maru les propinó a ambos en las elecciones del 2021, a pesar de que tanto Corral como Loera traían en su momento todo el aparato de los Gobiernos federal y estatal, quisieron aprovechar la coyuntura para exigir desde el Senado que tanto la jefa del Ejecutivo chihuahuense como el fiscal General César Jáuregui acudan a comparecer para que expliquen qué clase de operaciones realizaban los dos elementos estadounidenses en territorio mexicano, poniendo como excusa la soberanía, una soberanía que ahora sí les preocupa, un patriotismo ridículo que pide dejar fuera a EU del combate al narcotráfico, pero que permite que los delincuentes se apoderen día a día del país y que se adueñen del mismo. Hipocresía patriótica, si preguntan.
Con todo y ello, quien no perdió los estribos y mucho menos las riendas de lo que sucede es la gobernadora Maru Campos, la cual ayer mismo ofreció un mensaje para agradecer a las fuerzas armadas su apoyo en el desmantelamiento de este narcolaboratorio enclavado en la región serrana, además de que informó que buscaría reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum para aclarar cualquier malentendido que venga a politizar un asunto tan delicado como lo es la seguridad. Así que mientras algunos grillos se ponen zánganos para lucrar políticamente, la Góber dejó en claro que la comunicación y la diplomacia deben ir por encima de todo, pues no cabe duda que vivimos en un país circense, ya que en lugar de congratularse por la destrucción de un laboratorio clave para el crimen organizado, hay quienes ponen el grito en el cielo por una soberanía que hace mucho ha sido ultrajada por la narcoviolencia.
******
Y fue así que quien le llamó a las cosas por su nombre es el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, el cual calificó de “vulgarmente cínicos” a los morenistas que se rasgan las vestiduras por la “soberanía” al exigir las comparecencias de la gobernadora Maru Campos y el fiscal General César Jáuregui. Romero ofreció todo su respaldo a la Góber chihuahuense, además de criticar al neomorenista Javier Corral y a Juan Carlos Loera por su cinismo, al recordar las tantas veces que en el Senado se ha solicitado que comparezcan funcionarios federales para que expliquen las crisis de “inseguridad, narcopacto y el derrame en el Golfo”, y ahí sí, los morenos le juegan a los ciegos y sordomudos, pero como acá se trata de un gobierno de oposición, ahí sí se pusieron patriotas.
******
Mientras el rumor ayer prácticamente se volvió una realidad en el sentido de que la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, será la nueva jefa nacional de Morena en sustitución de Luisa María Alcalde, ésta última todavía publicaba en sus redes sociales los recorridos realizados por calles de la CDMX. Aún no existe algo oficial, pero ayer el rumor que viene desde hace semanas sonó más fuerte que nunca y se dice que es inminente que Montiel Reyes deje la dependencia federal para llegar al puesto que Alcalde Luján apenas tomó hace un año y medio, mismo destino que tendría Andy López, secretario de Organización del CEN morenista que también habrá de hacerse a un lado, y es que a decir de los malosos nacionales, tanto Luisa María como Andy serán llamados a algún cargo al interior del Gobierno Federal, una especie de premio de consolación.
Sin embargo, este posible arribo de Ariadna Montiel a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional de Morena repicaría más que fuerte acá en Chihuahua, en donde la poderosa secretaria del Bienestar tiene más marcadas sus influencias políticas, pues ese enroque en la cúpula tendría sus consecuencias a nivel estatal, ya que es de sobra conocida la mala relación entre Montiel y la dirigente estatal Briguite Granados, así que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, a menos que la profesionalidad esté por encima de lo personal… aunque eso en Morena se antoje complicado. Ya veremos los ecos de lo que el morenismo alista para el próximo proceso electoral.
******
Para cerrar con los morenos, o los que ya no lo son tanto, aunque eso sí, todo se quedará en familia 4T. Quien de nueva cuenta reveló que está a nada de irse de la bancada morenista es la diputada local Rosana Díaz, misma que señaló que de hacerlo se sumará al Verde, hoy por hoy representado en el Legislativo por el diputado Tavo Borunda, lo que permitiría al PVEM formar su Grupo Parlamentario y no ser solamente una representación. Borunda ha sabido esperar y hacer política de manera fina, así que ya Rosana nada más está en espera de que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia resuelva el proceso que se abrió en su contra por aquella ausencia en la votación del dictamen que permitió al gobierno estatal la solicitud de un préstamo, para entonces sí decirle au revoir a la fracción que coordina Cuauhtémoc Estrada, a quien ha acusado de violentarla políticamente, para por fin sumarse al Verde que dirige Borunda tanto a nivel estatal como en el Congreso, una decisión sabia y hasta de amor propio por parte de la legisladora juarense.







