La secretaria de Cultura, Alejandra Enríquez, llamó a construir una ciudad de Chihuahua que avance y se modernice sin sacrificar los espacios, edificios y zonas que forman parte de su identidad histórica, al participar en la presentación de los Programas Sectoriales “Equipamiento Urbano y Espacio Público” y “Desarrollo Urbano para la Protección de Zonas con Valor Patrimonial Histórico, Artístico, Arquitectónico y Cultural”.
Durante su intervención, la funcionaria destacó que la planeación urbana debe partir del diálogo entre autoridades, especialistas y ciudadanía, pues las decisiones que se toman sobre el crecimiento de una ciudad tienen efectos directos en la vida cotidiana de quienes habitan sus calles y barrios.
“Una ciudad no se planea solamente desde un escritorio, una ciudad se construye escuchando”, sostuvo Enríquez, quien reconoció el trabajo realizado por el Gobierno Municipal y el Instituto Municipal de Planeación para integrar distintas voces y conocimientos en la elaboración de estos instrumentos.
La secretaria explicó que la dependencia estatal participó mediante conocimiento técnico y un estudio desarrollado en conjunto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Chihuahua, con el objetivo de identificar zonas y elementos relevantes para la protección del patrimonio arquitectónico y urbano de la capital.
Enríquez resaltó también la participación del arquitecto Luis Armendáriz, representante de la Secretaría de Cultura en las mesas técnicas, y señaló que el proceso permitió poner sobre la mesa experiencia, conocimiento especializado y sensibilidad hacia el patrimonio, pero también escuchar otras perspectivas para alcanzar acuerdos.
Subrayó que conservar el patrimonio no implica frenar el desarrollo urbano, sino encontrar mecanismos que permitan que Chihuahua avance sin perder aquellos elementos que explican su pasado.
“Conservar no significa detener el tiempo, significa avanzar sin destruir aquello que nos explica de dónde venimos”, expresó.
La funcionaria señaló que las ciudades contemporáneas enfrentan el desafío de contar con infraestructura, oportunidades y dinamismo, pero al mismo tiempo deben determinar hasta dónde crecer y qué elementos deben ser protegidos.
En este sentido, destacó que detrás de cada decisión relacionada con el desarrollo urbano existen personas, familias, barrios, recuerdos y distintas formas de habitar la ciudad, por lo que la planeación debe contemplar también esa dimensión social y cultural.
Asimismo, señaló que existen construcciones antiguas que requieren atención y conservación, por lo que contar con herramientas de planeación permitirá establecer criterios para proteger inmuebles y entornos con valor histórico, arquitectónico y cultural.
Finalmente, Alejandra Enríquez afirmó que el nuevo instrumento representa un paso importante para Chihuahua, al combinar el reconocimiento de su historia con una visión de futuro.
“Las ciudades deben crecer, sí, pero deben de crecer para que las personas vivamos mejor”, puntualizó.










