El cierre temporal de este miércoles del espacio aéreo en El Paso (Texas) generó inquietud al sur de la frontera estadounidense y volvió a poner en el foco el uso de drones por parte de los cárteles mexicanos.
Estos dispositivos son empleados por grupos criminales para atacar a las fuerzas de seguridad y a rivales, realizar tareas de vigilancia y cruzar fentanilo a Estados Unidos.
Steven Willoughby, subdirector del programa antidrones del Departamento de Seguridad Nacional, dijo en julio ante el Congreso que los cárteles los utilizan casi a diario para traficar la droga y vigilar a los agentes de la Patrulla Fronteriza.
Según sus datos, en los últimos seis meses de 2024 se detectaron más de 27 mil drones a menos de 500 metros de la frontera sur, principalmente por la noche.
El antecedente: las avionetas de “El Señor de los Cielos”
El cruce de droga vía aérea no es nuevo y está ligado a la historia de Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso. En los años 90, el narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, fundador del Cártel de Juárez, se especializó en cruzar grandes cargamentos de sustancia en avionetas, lo que le llevó al alias del “El Señor de los Cielos”.
Cuando murió sospechosamente después de una operación de cirugía plástica mal realizada en 1997, sus hermanos e hijos siguieron operando desde Ciudad Juárez.
Tras 15 años, cuando fue detenido su hermano Vicente — trasladado de México a Estados Unidos el año pasado — se estimaba que el 70% de la cocaína que entraba a territorio estadounidense utilizaba esta ruta.
Década del 2010: el inicio
México alertó internacionalmente en 2010 del uso de sistemas de aeronaves teledirigidas por parte de narcotraficantes, una suerte de modernas “mulas”, como se conoce a las personas que transportan droga en sus cuerpos.
A partir de entonces, la práctica no dejó de crecer.
Entre 2012 y 2014, las autoridades estadounidenses detectaron 150 sistemas de aeronaves teledirigidas cruzando la frontera con México.
Después de una década, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza ya hablaba de 10 mil incursiones en la zona del valle del Río Grande, según datos recopilados por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), una entidad administrada por la Oficina de la ONU Contra la Droga y el Delito.
Drones como armas de ataque
En 2021, el gobierno mexicano comenzó a informar públicamente del uso de drones con explosivos para atacar a las fuerzas de seguridad. En ese momento, era una técnica del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) detectada en los estados de Michoacán, Guanajuato y Jalisco.
El Ejército dijo entonces que los drones no eran tan efectivos como querrían los delincuentes porque sólo podían llevar pequeñas cargas explosivas, a veces pegadas al dron con cinta adhesiva.
La técnica se extiende
El uso de drones se fue extendiendo a casi todos los grupos criminales y, según las autoridades mexicanas, son utilizados tanto para ataque como para labores de vigilancia o incluso transmitiendo imágenes en tiempo real para cualquier fin.
En estados como Michoacán, se utilizan los drones comerciales y también los de uso agrícola, que son más grandes (de un metro de diámetro), pero en lugar de con aspersores de riego, con adaptadores para los explosivos, según datos del gobierno de ese estado.
En 2025, la JIFE indicó en un reporte que los cárteles se inclinaban a usar esta vía para cruzar fentanilo, a veces en drones artesanales que pueden llevar hasta 100 kilos de carga, porque con las nuevas tecnologías satelitales los traficantes pueden programar con antelación los lugares concretos de aterrizaje y evitar riesgos en las entregas.
Equipos antidrones, la respuesta
Aunque los drones ya son parte del equipo de cualquier departamento —en México el gobierno los utilizó, por ejemplo, en la frontera sur para monitorear las caravanas de migrantes de 2018 y 2019— diversas autoridades disponen desde hace años de equipos antidrones.
El Ejército opera con ellos en la frontera, en Sinaloa, Jalisco y Michoacán, principalmente, aunque este último estado tiene su propio grupo dedicado a esa tarea.
En julio del 2025, las autoridades de Chiapas, en el sur de México, dieron un paso más y anunciaron la compra de una flotilla de drones artillados para combatir al Cártel de Sinaloa y al de Jalisco, que se disputaban esa frontera sur.







