En un avance histórico para la defensa del derecho humano al agua y los derechos de la niñez, el Congreso del Estado aprobó la reforma impulsada por la diputada de Movimiento Ciudadano, Alma Portillo, para garantizar que las escuelas cuenten con agua potable y que la falta del servicio no impida a niñas, niños y adolescentes ejercer plenamente sus derechos.
La reforma tiene su origen en la iniciativa presentada por Portillo el pasado 16 de abril, mediante la cual propuso modificar la Ley del Agua del Estado de Chihuahua ante los casos de planteles educativos que enfrentan falta o intermitencia en el suministro. El dictamen fue aprobado ahora por 30 votos del Congreso del Estado.
“Que una niña o un niño tenga agua para beber, lavarse las manos o utilizar dignamente un sanitario mientras está en la escuela no puede depender de la suerte, de dónde viva o de si alguien decide atender el problema. Son condiciones mínimas de dignidad y hoy dimos un paso histórico para protegerlas desde la ley”, expresó Portillo.
La modificación adiciona un segundo párrafo al artículo 37 de la Ley del Agua del Estado de Chihuahua y establece que los organismos operadores deberán garantizar que no falte agua potable en instituciones educativas o en los hogares cuando su ausencia limite o impida el ejercicio de los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes, protegiendo condiciones de higiene, salud y dignidad.
Alma Portillo señaló que este resultado forma parte de una lucha que ha encabezado para colocar el acceso al agua como un asunto de derechos humanos y no solamente como un problema administrativo o de prestación de servicios.
“Durante mucho tiempo hemos insistido en algo elemental: el agua es un derecho. Hemos acompañado a familias que han tenido que recurrir incluso a los tribunales para exigirla y hemos levantado la voz por las escuelas que enfrentan carencias. Hoy esa lucha da un paso enorme porque estamos dejando una protección en la ley para nuestras niñas y nuestros niños”, afirmó.
La legisladora de Movimiento Ciudadano ha acompañado acciones legales de familias para exigir el suministro de agua y también ha reclamado la reglamentación y aplicación efectiva de la legislación estatal en la materia.
Portillo destacó que el alcance de la reforma trasciende el suministro de un servicio público, pues la falta de agua en una escuela impacta directamente en la salud, la higiene y las condiciones en las que niñas, niños y adolescentes ejercen su derecho a la educación.
“Esta reforma nació de escuchar a la gente y de entender que detrás de una llave sin agua hay personas. Hay una niña que no puede lavarse las manos, un niño que tiene que utilizar un sanitario sin condiciones adecuadas y familias preocupadas por algo que debería estar garantizado. Eso es lo que estamos cambiando”, señaló.
Finalmente, Alma Portillo aseguró que continuará impulsando acciones para hacer efectivo el derecho humano al agua en Chihuahua y para que ninguna familia tenga que acudir a un tribunal para conseguir un servicio indispensable para vivir con dignidad.
“Hoy la ley da un paso hacia algo que nunca debió estar en discusión: ninguna niña y ningún niño debe estudiar en una escuela sin agua. Ese es el sentido más humano de esta reforma y por eso es un logro que pertenece a las familias de Chihuahua”, concluyó.










