Ciudad de México. A casi 10 años de su muerte, la figura de Fidel Castro continúa simbolizando la solidaridad y el internacionalismo, ante la presencia cada vez más agresiva de gobiernos conservadores, y sigue siendo un referente en la concientización política de América Latina y otras regiones del mundo, señalaron los participantes en un conversatorio realizado este jueves en el Zócalo.
Aunque en la mañana no pudo llegar a dicho foro, por problemas en la accesibilidad a la zona centro de la ciudad, el embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, asistió por la tarde a la carpa instalada en la Plaza de la Constitución, para dar inicio al acopio de ayuda humanitaria para la nación caribeña. En redes sociales, publicó fotos de su asistencia y agradeció la solidaridad de quienes aporten en la recaudación.
En el conversatorio, con motivo de los cien años del natalicio del líder cubano, la periodista Alina Duarte resaltó que en la formación de Castro Ruz durante sus años de juventud tuvo un gran peso la realidad social de los diversos países de la región latinoamericana, entre ellos México, lo cual se tradujo después en la vocación internacionalista de la Revolución triunfante en 1959.
Esa solidaridad e interés por el destino de otras regiones del mundo se reflejó, por ejemplo, en el envío de soldados cubanos a Angola, para defender a esa nación del régimen racista del apartheid en Sudáfrica, en 1975; en su postura firme de condena al genocidio contra Palestina, y en sus acercamientos con los pueblos de todo el globo, incluido el de Estados Unidos.
Luego de destacar que en los meses recientes han llegado a la isla miles de personas de diversos países para mostrar su voluntad de defenderla y acompañarla, ante el asedio del gobierno de Donald Trump, Duarte señaló que Cuba “está bajo un exterminio silencioso”, por lo que sigue siendo urgente la solidaridad mundial con la nación caribeña.
Peligro para la Revolución Cubana
Por su parte, el historiador y académico Alberto Betancourt coincidió en que recordar a Fidel Castro en estos momentos “es hacerlo en el momento de mayor peligro para la Revolución cubana”, debido no sólo a los prolongados efectos del bloqueo económico, sino también a la amenaza trumpista de ocupar el país.
Pese a dicho escenario, resaltó, la figura del comandante revolucionario aún “desafía el ímpetu neocolonial” de Washington, porque él fue parte fundamental de un “nuevo modelo de democracia, completamente inédito, que se ganó a pulso su lugar en el mundo”.
Castro, subrayó el historiador, “encabezó una revolución que evolucionó hacia el socialismo, pero también revolucionó la idea del socialismo”, para dotar a esa forma de gobierno de una “singularidad y particularidad” muy propia de la isla.
Cristina Rodríguez
Bajo su mando, puntualizó, Cuba “fomentó la solidaridad de los pueblos de manera paradigmática y a fondo, incorporó la palabra ‘internacionalismo’ y alimentó la conciencia política de América Latina” y otras partes del mundo.
Betancourt rememoró la participación de los médicos y otros profesionistas cubanos en diversas naciones de África para combatir el ébola, pero también de Latinoamérica, para promover la alfabetización y apoyar diversos movimientos y gobiernos progresistas de la región, entre ellos los de Chile, con Salvador Allende; Nicaragua, en las primeras etapas de la revolución sandinista, y Venezuela.
Al término del conversatorio, los organizadores indicaron que este viernes, sábado y domingo continuarán las actividades políticas y culturales de apoyo a Cuba en la carpa ubicada en el Zócalo, cerca de la esquina con la calle 16 de septiembre, donde también se sigue recibiendo acopio solidario para la isla. Entre los elementos más necesarios, recalcaron, está la leche en polvo y las medicinas.










