Ciudad de México. Lo que en la ida en París fue un vendaval, en la vuelta en Múnich se convirtió en un ejercicio de paciencia. El París Saint Germain entendió que en estas instancias de la Liga de Campeones de Europa no siempre se gana con explosividad, sino con sensatez, una virtud que el club aprendió bajo la gestión de Luis Enrique, quien por segunda ocasión consecutiva llevó al PSG a la final de la Champions tras imponerse 6-5 en el marcador global al Bayern Múnich luego de empatar 1-1 hoy en el Allianz Arena.
Al minuto 3, un feroz remate de Ousmane Dembélé a la altura del manchón de penalti, tras un centro del georgiano, Khvicha Kvaratskhelia, le dio al conjunto parisino el control del partido. Ese tanto obligó al Bayern a intentar vulnerar un reforzado sistema defensivo del PSG, liderado por el ecuatoriano, William Pacho, que resultó una tarea muy complicada.
El conjunto bávaro, fiel a su estilo, no bajó los brazos pero su reacción llegó demasiado tarde. Harry Kane anotó para el Bayern a minutos del final, ya con poco tiempo para pensar en anotar otro gol para extender la eliminatoria.
El PSG buscará su segunda Orejona consecutiva el próximo 30 de mayo cuando se enfrente en la final al Arsenal, que nunca ha levantado el cetro europeo.










