Las bajas temperaturas registradas durante el invierno no solo forman parte del clima característico del estado, sino que se han consolidado como un aliado fundamental para la agricultura, al contribuir de forma natural al control de plagas y al adecuado desarrollo de cultivos estratégicos.
El jefe del Departamento de Agricultura de la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR), Rogelio Olvera explicó que Chihuahua se distingue por contar con una buena sanidad en este rubro, lo cual está estrechamente relacionado con su clima extremoso.
El funcionario indicó que los inviernos gélidos ayudan a disminuir las poblaciones de plagas que hibernan en el suelo, lo que reduce daños en la siguiente temporada y disminuye los costos de control para los productores.
Señaló que en años con eventos de frío intenso, incluso es posible que las plagas desaparezcan casi por completo, mientras que en inviernos templados se mantienen en niveles altos y representan mayores riesgos.
Olvera explicó que frutales como la manzana, el durazno, el nogal y la vid, requieren rangos específicos de horas frías para desarrollar yemas florales que posteriormente se reflejan en la producción de frutos.
Cuando este proceso no se cumple, la floración es irregular y la producción disminuye, y aunque existen productos químicos que buscan compensar este déficit, su eficacia es limitada y su costo elevado.
Por lo anterior, las condiciones invernales de Chihuahua se traducen en una ventaja competitiva para el campo, al favorecer procesos naturales que fortalecen la sanidad y productividad agrícola de la entidad.













