Cuando nos preocupamos por los efectos que el tiempo frente a la pantalla puede tener en nosotros, solemos centrarnos en la mente.
Sin embargo, hace poco bajé la vista y noté una pequeña dureza o callosidad en el dedo meñique, justo en el punto donde apoyo el teléfono.
Eso me hizo reflexionar: ¿qué le está haciendo el teléfono al resto de mi cuerpo?
Consulté a varios expertos para averiguarlo. La respuesta —que tal vez ya te imaginabas— no es nada alentadora.
Los estudios científicos más recientes sugieren que el teléfono y sus compañeros digitales podrían estar alterando la forma del cuello, perjudicando la vista, afectando la motricidad y reduciendo la fuerza muscular.
Incluso existe la preocupación de que nuestras vidas dominadas por la tecnología estén provocando más arrugas. Además, algunos de estos problemas físicos podrían derivar, a su vez, en un deterioro cognitivo o en otras complicaciones más graves.
No sé tú, pero yo no estoy dispuesto a aceptar todo esto sin más (sobre todo porque estar sentado todo el día es parte del problema).
Afortunadamente, si no quieres que la tecnología arruine tu cuerpo, hay algunas medidas que puedes tomar.
Con información de BBC









