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Mario García Torres y Jorge Campos convierten un penal en una reflexión sobre creatividad y riesgo

La nueva exposición de Mario García Torres en colaboración con Jorge Campos transforma el penal más famoso del futbol en una reflexión sobre inspiración, decisiones y creatividad.

Hay momentos en el futbol donde todo se detiene. El ruido del estadio desaparece por un instante y la tensión recae únicamente en dos personas: quien patea y quien espera el disparo, es decir, el portero. Ese momento suspendido —el penal— fue el punto de partida de mi conversación con el artista Mario García Torres sobre El que la cambia, la falla, su nueva exposición en colaboración con Jorge Campos en el Museo de Arte de Zapopanb (MAZ).

Mario García Torres y yo compartimos algo que hizo que todo fluyera desde el primer minuto: ambos somos norteños. Él nació en Monclova y yo en Monterrey. Aunque no nos conocíamos personalmente, esa coincidencia generó una familiaridad inmediata.

Además, los dos vivimos el Monterrey de los años noventa. Él estudiaba en la UDEM y yo en el Tec, y rápidamente aparecieron referencias y personas en común. Era también la época en la que Jorge Campos estaba en todas partes: en las conversaciones, en la televisión, en sus uniformes llamativos y en esos mundiales que tantos recuerdos nos dejaron.

Quizá por eso la entrevista se sintió más como una conversación que como un cuestionario. Mario me pareció una persona muy accesible, sencilla y profundamente inteligente, con un sentido del humor muy natural. Habla como alguien que está constantemente conectando ideas y observando el mundo desde distintos ángulos. También se nota que tiene muy claro lo que quiere expresar con esta exposición, aunque, como él mismo cuenta, muchas de las ideas fueron surgiendo de manera orgánica durante el proceso.

Mario García Torres , artista mexicano.
Mario García Torres , artista mexicano. (Leo Manzo. )

Fue uno de esos encuentros en los que el tiempo pasa sin darte cuenta. Sentí que entraba poco a poco al universo mental de Mario y de la exposición, y terminé aprendiendo muchísimo.

Aunque Mario García Torres es reconocido internacionalmente por su arte conceptual y por explorar temas como la memoria, las narrativas y la cultura popular, en esta exposición hay algo especialmente cercano: tomar uno de los momentos más universales del futbol —el penal— y convertirlo en un espacio de reflexión y creatividad.

El origen de una colaboración inesperada

La colaboración entre Mario García Torres y Jorge Campos no nació de una idea planeada desde el principio, sino de una serie de coincidencias y encuentros que poco a poco fueron tomando forma. Mario me contó que en realidad no conocía personalmente a Campos. Todo comenzó cuando un amigo suyo se reencontró casualmente con él durante un vuelo y, tiempo después, surgió la idea de sentarlos a platicar.

A partir de ahí comenzaron conversaciones muy orgánicas, comidas y encuentros sin una intención clara todavía de hacer una exposición. Poco a poco, Mario empezó a descubrir en Jorge Campos algo que iba mucho más allá del fútbol. Le llamó especialmente la atención enterarse de que él mismo diseñaba sus uniformes: dibujaba los patrones, elegía los colores y construía una identidad completamente distinta a la de los porteros tradicionales.

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Proceso de montaje de El que la cambia, la falla. (Tanya Chavez. )

Más allá de lo visual, Mario encontró en esos uniformes una especie de acto creativo y hasta político. Mientras los porteros normalmente usaban colores oscuros para pasar desapercibidos, Campos quería exactamente lo contrario: hacerse visible, ocupar espacio, llamar la atención y jugar desde otro lugar. Incluso le contó que antes de salir a la cancha se paraba frente al espejo con el uniforme puesto y se repetía a sí mismo que no le iban a meter ningún gol, como una forma de empoderarse.

Ese espíritu libre, intuitivo y poco convencional fue lo que terminó despertando el interés de Mario. No veía solamente a un futbolista icónico, sino a un personaje creativo que rompía reglas dentro y fuera de la cancha. Incluso me dijo que mientras muchos futbolistas parecen jugar desde la táctica y la disciplina, Jorge Campos transmitía algo completamente distinto: “como si estuviera jugando una cascarita”. Esa manera ligera, casi improvisada, de acercarse al fútbol —atreviéndose a hacer cosas que “no debería”— era precisamente parte de lo que lo hacía tan interesante.

El proyecto, sin embargo, tardó mucho tiempo en concretarse. Jorge Campos vive en Los Ángeles, viaja constantemente y, como contó Mario entre risas, ni siquiera usa WhatsApp, así que todo avanzó lentamente y sin una estructura definida. Fue entonces cuando Viviana Kuri, directora del Museo MAZ, se enteró de que estaban trabajando juntos y decidió apoyar la idea ofreciéndoles el museo como plataforma para desarrollar la exposición.

A partir de ahí, lo que hasta entonces eran conversaciones y posibilidades comenzó finalmente a tomar forma.

El instante decisivo

Aunque la exposición coincide con el Mundial y tiene al fútbol como punto de partida, pronto queda claro que la conversación va por otro lado. Más que hablar de goles o partidos históricos, la muestra utiliza el penal para reflexionar sobre la intuición, el riesgo y la importancia de estar presentes cuando llega el momento de decidir.

Conforme avanzaba mi conversación con Mario García Torres, entendí que uno de los conceptos centrales de la exposición gira alrededor de uno de los momentos más intensos del fútbol: el penal. Ese instante en el que todo parece detenerse. El estadio entero contiene la respiración y, por unos segundos, el resultado depende de una sola decisión.

Sin embargo, me di cuenta que para Mario, el penal es mucho más que una jugada deportiva.

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La exposición abrirá sus puertas eb el Museo de Arte de Zapopan. (Cortesía. )

“La exposición realmente no es sobre fútbol”, me dijo. “Es sobre creatividad, sobre el momento, sobre la genialidad, la inspiración”.

Mientras yo lo escuchaba, entendí que lo que le interesa no es tanto el balón entrando o no a la portería, sino todo lo que ocurre dentro de una persona justo antes de ese momento. La presión, la duda, la intuición, el riesgo y la capacidad de actuar cuando no hay tiempo para pensarlo demasiado.

En ese sentido, Mario encuentra una conexión profunda entre el futbolista y el artista.

Durante un penal, el jugador está solo. Debe tomar una decisión inmediata bajo una enorme presión. Algo similar ocurre en el proceso creativo. Un artista también se enfrenta constantemente a preguntas que no tienen respuestas evidentes: cómo reinventarse, cómo no repetirse, cómo encontrar algo que no se ha dicho antes.

“¿Cómo hago para que ese gesto resulte algo mágico?”, reflexionó. “¿Cómo hago para no repetirme?”

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