Washington. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso este miércoles sanciones al bufete de abogados Karnakis and Karnakis, con sede en Panamá y Grecia, por presuntamente prestar apoyo durante años al sector naviero de Irán.
Las medidas incluyen a cinco personas vinculadas con la firma, otras tres empresas y ocho buques, en una nueva ampliación de las restricciones estadunidenses contra actividades relacionadas con la república islámica.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), incorporó a la lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas a Karnakis and Karnakis, establecida en 2006 y con oficinas en la ciudad de Panamá y en El Pireo, Grecia.
Entre las personas sancionadas figuran tres integrantes de la familia Karnakis —Ioanis, Konstantinos y Sofianos— y Pedro y Roberto Ortega Jones, todos vinculados con la firma, según los registros del Tesoro. Las sanciones se aplicaron conforme a la orden ejecutiva 13902, relacionada con sectores de la economía iraní.
La lista incluye a las empresas Roxette Maritime Shipping and Trading SA, con registros en Panamá y Grecia; Amigoz Singapore Pte. Ltd., con sede en Singapur, y Whales Shipping Line LLC, de Emiratos Árabes Unidos. Esta última figura como vinculada a Amigoz. Además, Washington bloqueó ocho embarcaciones: siete de carga general o graneleros relacionados con Roxette y dos buques de tripulación y suministro vinculados con Whales Shipping Line.
En paralelo, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), emitió una citación administrativa para avanzar en una investigación sobre un banco griego por posibles vínculos con Irán. La dependencia también solicitó información a otros seis bancos europeos acerca de sus relaciones con instituciones financieras iraníes sujetas a sanciones estadunidenses. El comunicado del Tesoro no identificó a las entidades investigadas.
Ante las sanciones de EU Irán refuerza sus rutas ferroviarias
Desde el pasado primero de octubre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a tres compañías ferroviarias iraníes, junto con siete fabricantes de automóviles y cinco proveedores extranjeros de componentes para el sector automotor. Las medidas forman parte de su operación de aislamiento económico de Irán, bautizada como “Economic Outcast” (Paria económico), indicó DW.
Según Washington, las industrias ferroviaria y automotriz de Irán dan ingresos y capacidad logística al Estado y están vinculadas a redes relacionadas con el cuerpo de la Guardia Revolucionaria.
Optimizar el uso de su red ferroviaria daría a Irán más alternativas y reduciría su dependencia exclusiva de los puertos del sur, aunque la capacidad total sigue siendo limitada. Ante la estrategia de Washington de aislar a Irán cerrándole las vías marítimas, financieras, aéreas y, ahora, también ferroviarias, Salavati sostiene que la misma presión podría acelerar la integración de Irán en redes alternativas.
El momento elegido para adoptar estas medidas es significativo. Desde que el bloqueo marítimo estadunidense restringió drásticamente las rutas comerciales del sur de Irán, Teherán ha tratado de transportar más mercancías a través de sus fronteras terrestres y sus conexiones ferroviarias con China, Asia Central, Rusia y Turquía. El transporte ferroviario ha cobrado mayor importancia justo cuando Washington ha decidido ponerlo en el punto de mira.










