Nueva York y Washington. Seis campanadas marcaron los momentos de la tragedia, y aunque se presentaron los políticos -todos los ex presidentes y ex alcaldes, entre ellos- la conmemoración en la zona cero se expresó en las voces de familiares de las 2 mil 753 víctimas que murieron ese día en Nueva York, quienes dieron lectura a cada nombre, trabajadores y ejecutivos, limpiadores y meseros, visitantes y los bomberos, policías y personal de ambulancia que perdieron la vida al intentar rescatar la de otros.
La lectura de nombres fue realizada alfabéticamente por dúos de familiares que se turnaban ante los dos podios en el parque que es monumento federal al 11-S. Al leer un grupo de nombres, los familiares ofrecían un breve comentario personal.
Las voces de algunos se quebraban, otros ofrecieron frases religiosas, pocos incluyeron frases patrióticas, y otros más se atrevieron a dar un comentario político. Entre estos últimos fue notable un par de lectores que exigieron que el gobierno divulgue más información sobre el papel del gobierno de Arabia Saudita y su embajada en el 11-S, con Terry Strada, viuda de una víctima, denunciando la cooperación del gobierno con ese país mientras familiares responsabilizan al gobierno de ser cómplice en los atentados -“ha sido una traición tras otra”, dijo en referencia al gobierno estadunidense.
Foto AFP
El último lector de nombres, Mike Massaroli, cuyo padre murió en las torres, incluyó un mensaje final para que “no se use este día para fomentar odio” y que “odiar a nuestros hermanos y hermanas musulmanas, odiar a los que no se parecen a ellos” era deshonrar a las víctimas.
Se refería a figuras políticas y derechistas que habían protestando por la presencia del alcalde Zohran Mamdani, un musulmán, en la ceremonia, realizaron pequeñas manifestaciones cerca a la alcaldía al inicio del día, y personajes como el ex alcalde Rudy Giuliani -mandatario de la ciudad el 11-S en 2001- quien declaró su desacuerdo con la presencia del alcalde en el acto.
A los políticos no se les permite ofrecer discursos durante la ceremonia en Nueva York como intento de no “politizar” el evento. Por ello, el presidente Donald Trump decidió no presentarse aquí, aunque ahora niega que esa fuera la razón, y optó encabezar la ceremonia en el Pentágono.
Foto AP
El mandatario fue la estrella de la ceremonia en el Pentágono -donde ese mismo día otro avión comercial se estrelló matando a 125 personas en la sede del poder militar estadunidense, y donde perecieron los 64 pasajeros ese vuelo- y declaró que el 11 de septiembre “nos recuerda el poder terrible del odio” y que los siguientes 25 años “nos muestran el poder aun mayor del espíritu estadunidense de prevalecer y ganar”, y usó este acto para justificar su decisión de lanzar la guerra contra Irán.
Se realizó otra ceremonia, como todos los años, en un campo en Shanksville en Pensilvania, donde se estrelló el cuarto avión secuestrado después de que los pasajeros tomaron acción para evitar que siguiera hacia Washington, donde parece que su objetivo era estrellarse contra el Capitolio. Familiares de las 40 víctimas ofrecieron palabras, un coro de estudiantes interpretó My America.
Mientras se marca el aniversario, entre los olvidados del desastre están los 2 mil a 6 mil inmigrantes indocumentados que trabajaron para limpiar y restaurar la zona cero lo más rápido posible -muchos de los cuales ahora padecen enfermedades respiratorias y cáncer al ser expuestos a los tóxicos de toda esa zona. Hoy día, como reporta National Public Radio, están entre los perseguidos por la agencia antimigrante ICE.










