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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo de China, Xi Jinping, al reunirse este miércoles en Astaná, Kazajistán, con su habitual cordialidad y sintonía personal, coincidieron en que carece de perspectivas cualquier intento de arreglo político de la crisis de Ucrania que excluya a Rusia, en alusión a la reciente Conferencia para la Paz Global celebrada en Suiza, reveló el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, a la televisión rusa.

Ambos líderes asisten a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) que se celebrará este jueves en la capital de Kazajistán, la economía más fuerte de Asia central.

Según Peskov, en breves declaraciones al canal Rossiya-1, las conversaciones de Putin y Xi duraron cerca de dos horas y “abordaron de modo sustantivo todas las áreas de la relación bilateral e intercambiaron opiniones acerca de problemas regionales. En el contexto de Ucrania, por cierto, coincidieron en señalar con claridad la inutilidad de cualquier formato sin la participación de Rusia”.

El vocero negó que la plática se haya centrado sólo en Ucrania. “No, de ninguna manera. De hecho, en varios ámbitos, se formularon planes para interactuar dentro de grupos de trabajo”, agregó.

Rusia y China, opinan estudiosos de los nexos entre Moscú y Pekín, comparten el interés por sumar a los países del Sur global a sus esfuerzos para contrarrestar la hegemonía de Estados Unidos a través de estructuras como la OCS o los BRICS y, a la vez, compiten entre sí por afianzar su influencia en las repúblicas ex soviéticas de Asia central.

A falta de información oficial, analistas rusos, por ejemplo Vasili Kashin, investigador de la Escuela Superior de Economía, no tienen duda de que los presidentes tuvieron que hablar en Astaná de tres cuestiones principales:

La reciente visita de Putin a Corea del Norte, que introduce un nuevo elemento en la situación de la península coreana, lo cual a su vez puede traducirse en una mayor presencia militar de Estados Unidos en una región que China considera de su vital interés;

La crisis en el sistema de pagos en el comercio bilateral por las sanciones secundarias de Washington y la necesidad de encontrar una fórmula para eludirlas;

Y la búsqueda de un arreglo político en Ucrania, a partir de que ambos países consideran que, para empezar negociaciones, los combates tienen que cesar en las actuales posiciones a lo largo de la línea del frente, postura que Ucrania rechaza al entender que ello significa ceder territorio.

El titular del Kremlin también se reunió con su colega de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, cuya presencia en la cumbre de Astaná adquiere un significado especial al ser mandatario de un país miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que considera a la OCS “instrumento” en manos de China y Rusia.

Putin y Erdogan hablaron durante una hora de Israel y Gaza, de Siria, de Ucrania y “de todos los temas delicados que se ha acumulado entre ambos países”, indicó Dimitri Peskov, el vocero ruso.

Erdogan aseguró a la prensa que Turquía “puede sentar las bases para lograr un alto el fuego entre Rusia y Ucrania”, en una negociación indirecta como en su momento hizo para sellar por separado el llamado pacto de los cereales en el Mar negro, modalidad que el gobierno de Volodymir Zelensky está dispuesto a aceptar desde fines de junio cuando el presidente ucranio, en una entrevista a The Philadelphia Inquirer, abandonó su negativa a negociar con Putin.

El Kremlin, a través de su portavoz Peskov, negó que se haya llegado a un acuerdo para que Erdogan ejerza de mediador en el conflicto. “No, es imposible”, respondió tajante a Pervy, otro canal de la televisión pública rusa.

El presidente turco espera que la varias veces pospuesta visita de Putin a Turquía se lleve a cabo “a la brevedad posible”. Sin precisar fecha, el invitado se comprometió: “Definitivamente, iré”.

El líder ruso mantuvo encuentros con otros participantes en la cumbre: dos de los invitados, el presidente azerí, Ilham Aliyev, y el presidente de Mongolia, Ukhnaagiin Khürelsükh, así como con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el anfitrión, Kasim-Yomart Tokayev, presidente de Kazajistán.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, llegó esta noche a Astaná para asistir como invitado especial.

Fundada en 2001, la OCS está integrada por China, India, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. Bielorrusia se convertirá este jueves en el décimo miembro de la organización. India está representada por su canciller, Subrahmanyam Jaishankar, e Irán, por su presidente en funciones, Mohammad Mojber.

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