Si bien, se trata de ejemplares que aún conservan algunas de sus características instintivas básicas, dejarán su trabajo para convertirse prácticamente en animales de compañía o mascotas y abordar el auto, pero ya no para ir tras delincuentes, sino para disfrutar de un ameno paseo familiar y perseguir balones, platos voladores o corretear y ladrar a las aves en el campo.
“Aria” para mí no es sólo un perro policía, sino una amiga y compañera pues se crea un vínculo muy bonito con ellos. Es muy obediente y ahora será nuestra mascota, indica Carlos Alberto Giner Enríquez, policía que la tuvo bajo su cargo durante 3 años.
A su vez la policía tercero Nancy Elena Baca Anguiano, expresa que trabajó junto a “Loco” durante 3 años de los 8 que duró en servicio, en los que tuvo intervenciones muy importantes como cuando un hombre intentó explotar un tanque de gas y lo evitó.
En cuanto a Fausto, su binomio Salvador Estrada Babonoyaba, quien compartió un año a su lado, destacó la neutralización de personas agresivas, localización de narcóticos e intervención con personas que intentaban privarse de la vida. “Hoy me da un chorro de alegría llevarme a Fausto”, afirma emocionado, pues a pesar de trabajar con otros policías, Fausto hizo “química” con él.
Neo, pastor holandés, ejemplar de alto valor y mucha valentía, logró intervenciones bastante exitosas. Es algo triste porque de trabajar a diario con él, al día siguiente ya no, pero lo bueno es que se va conmigo.
A Lulú, pastora alemán detectora de explosivos, le encantaba la convivencia y socialización con niños de escuelas; ahora deberá adaptarse a su nueva vida e intercambiar jadeos y ladridos por juegos, indicó Jorge Valles, quien la tuvo durante largo tiempo a su cargo.
“Aria, Loco, Fausto, Lulú y Neo, les agradecemos infinitamente tantas experiencias, tantas vivencias y tantas enseñanzas que nos dejaron en el servicio. Nos acompañaron en situaciones bastante difíciles, así como otras muy emotivas” expresó el policía tercero Alan Manzano a nombre del grupo K-9.
La corporación decide que los ejemplares retirados sean adoptados por sus manejadores, pues durante sus años laborales estuvieron viviendo con ellos y han desarrollado un fuerte vínculo que además de garantizar el mejor trato, eviten estados que pudieran afectarles.


















