La colaboración con Marina Abramović marca un punto de inflexión para Ediciones Marea: un proyecto mexicano que convierte la edición en una forma de expandir el coleccionismo.
Para Ediciones Marea, la colaboración con Marina Abramović no solo representa un hito en su trayectoria, sino una internacionalización contundente y profunda de su modelo. “Este año nos hablaron directamente del estudio de Marina Abramović, estamos felices de tener este proyecto”, cuenta Rodrigo Peñafiel, subrayando que se trata apenas de su tercera artista internacional y que su socia Rita Marimen fue la encargada de la producción de esta colaboración.
Desde su fundación, Marea ha apostado por trabajar con artistas consolidados para producir ediciones limitadas, certificadas y de altísima calidad. “No necesariamente gastarte grandes sumas de dinero, sino empezar a coleccionar poco a poco con piezas certificadas, ediciones limitadas, con unas calidades increíbles”, explica Peñafiel, destacando además el valor de la manufactura local y los talleres especializados en México.
La relación con Abramović comenzó de manera orgánica durante una visita de la artista a la Ciudad de México. “Siempre que viene alguien a México nos dan ganas de enseñarle qué estamos haciendo”, recuerda Peñafiel. Miembros de su estudio conocieron piezas previas de Marea y, meses después, Abramović retomó el contacto con una idea que llevaba décadas rondándola: materializar una imagen ancestral en forma de objeto.

Rita Marimen encabezó de cerca el proceso de producción y explica que fue un diálogo constante. “Es un intercambio de ideas, de sketches, de posibilidades de materiales”, señala. La elección final —roca volcánica— no fue casual: “A ella le gustaba mucho la idea del material por su relación con los volcanes, el sustrato, la historia… y siendo una pieza que se llama Ancestro I, todo hacía sentido”, apunta.
Más allá del objeto final, la colaboración reafirma la filosofía de Marea: no imponer una curaduría rígida, sino construir cada pieza junto al artista. “Nosotros invitamos al artista a hacer una pieza y no le imponemos nada, más que sea una edición limitada y abajo de cierto precio”, explica Marimen. Para ambos, el proyecto funciona como una “fotografía” del momento cultural, un registro material de una escena en movimiento.

El impacto simbólico es contundente. “Que una artista legendaria como ella se haya acercado a nosotros es un sello de calidad”, afirma Peñafiel. Para una editora mexicana con apenas cinco años de vida, la colaboración con Abramović no solo confirma su proyección internacional, sino que abre la puerta a una narrativa más amplia: la edición como territorio legítimo del arte contemporáneo y como puente real entre artistas, objetos y nuevos coleccionistas.







