Hoy es 18 de Julio de 2024, Chihuahua, MX.

Bolivia sentía las secuelas del intento golpista que vivió el miércoles, en un ambiente dominado por especulaciones y teorías acerca de quiénes motivaron y/o indujeron al general Juan José Zúñiga a su temeraria aventura, dirigiéndola a bordo de un blindado que acometió contra la sede del gobierno, para derrocar al presidente Luis Arce Catacora.

En el, esta vez, denso aire de La Paz, situada a 3 mil 650 metros de altura, planeaban sensibles interrogantes que se pronunciaban con fuerza: qué rol pudo tener en lo acontecido la ruptura total entre Arce y el ex mandatario Evo Morales, alguna vez aliados íntimos, hoy enfrascados en una disputa política feroz al punto de romper el partido Movimiento al Socialismo (MAS) y de proclamar que no hay posibilidad de reconciliación; o bien alguna prensa y analistas no trepidaban en acusar al gobernante de lanzar un “autogolpe”, y así supuestamente ganar apoyo popular a su debilitado gobierno, por las malas circunstancias económicas que pasa el país y que han generado múltiples protestas.

Quienes rechazan esa teoría hacen ver, uno, que Arce destituyó al general Zúñiga la jornada previa del levantamiento, lo cual sería un sin sentido si de lanzar un conato golpista se trataba; y, dos, que fue él personalmente quien salió desde el Palacio Quemado a encararlo, haciéndolo retroceder.

Por lo pronto, la tarde de este jueves, el gobierno anunció la detención de 17 personas, la mayoría militares, por haber intentado consumar el derrocamiento del gobierno constitucional, las cuales fueron identificadas por el trabajo de inteligencia y operativo que está efectuando la policía.

El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, compareció ante los medios para señalar que “tenemos con carácter previo un informe de inteligencia que ha sido presentado ante el Ministerio Público, que nos relata de manera escueta y resumida qué fue lo que ocurrió y desde cuándo se planificaba este golpe de Estado fallido”.

“Podemos evidenciar que existe un ideólogo del intento de interrumpir la democracia, que data de acuerdo a las declaraciones testificales, hechos y actuados ante la Policía Boliviana, que esto se habría planificado desde mayo de la gestión en curso”, continuó.

Del Castillo, rodeado de jefes policiales en aparente señal de cohesión, presentó un organigrama –“donde no están todas las personas que han participado”- donde detalló el rol y la función de los 17 que fueron detenidos y algún otro aún prófugo.

El funcionario detalló que los probables golpistas estaban distribuidos en los grupos de “preparación y planificación”, el cual lideraba el destituido y apresado general Zúñiga, junto al civil Aníbal Abel Aguilar Gómez, “una de las fichas más importantes y quien sería la persona que habría coadyubado en la comisión de los delitos, cuando se encontraba (anteayer) en la Plaza Murillo” -frente a la sede del gobierno-, alentando a la sedición.

Otros grupos serían los de “organización y coordinación”, “ejercicio de la fuerza”, compuesto por quienes tripulaban los blindados frente al Palacio Quemado y la Gran Casa del Pueblo, sedes del gobierno, entre ellos los comandantes de dos regimientos de La Paz, y quienes tenían a su cargo la consolidación del golpe.

Uno a uno los 17 detenidos fueron presentados a los ojos de la prensa, esposados y con chalecos antibalas, algunos de ellos con mirada desafiante, y también vociferando, pero la mayoría cabizbajos; mientras el ministro detallaba la función que cada uno de ellos habría cumplido en la intentona.

Las interrogantes

Pero Del Castillo, cuya función es “proponer políticas e implementar acciones para la Seguridad Pública del Estado, con un enfoque preventivo del conflicto, en coordinación con la Policía Boliviana y la sociedad civil organizada”, debió salir al paso de un antecesor en el cargo en tiempos de Morales, Carlos Romero, quien públicamente sostiene que lo del miércoles fue un autogolpe propiciado por Luis Arce.

“Lo que debió haber hecho Romero en 2019 era ponerse al frente para salvaguardar los intereses de la patria, la misión principal que tenía era cuidar un Estado democrático, debió estar al frente, y no ponerse una manta y ponerse a rezar”, contratacó.

En cuanto a si, como muchos creen aquí, es la mano de Evo Morales la que pudo haber influenciado los sucesos, respondió que “no vamos a polemizar, ni politizar, un tema tan sensible para el pueblo boliviano, no vamos a caer en provocaciones políticas e ideológicas, nosotros creemos que este es un momento en que bolivianas y bolivianos reflexionemos respecto de nuestras diferencias y trabajemos para la unidad”.

Morales, tres veces presidente entre 2006 y 2019, cuando dimitió en una crisis política para asilarse en México, ha dicho que lo buscará nuevamente en 2025, pese a que tiene impedimento del Tribunal Constitucional Plurinacional, que estableció que una persona puede ser presidente por solo dos períodos, ya sea de forma continua o discontinua. Anteayer, sin mencionar a su enconado enemigo Arce, repudió el levantamiento y suspendió el llamamiento a movilizaciones populares que ha estado impulsando.

Otra pregunta que arde es, ¿dónde estaba la inteligencia policiaca, que no supo prevenir, y el comandante en jefe de las fuerzas armadas, que brilló por su ausencia ayer y, al final del día, acabo destituido junto a sus pares de la Armada y la Fuerza Aérea.

“Todos y cada uno de los elementos que usted acaba de citar, están siendo investigados por la justicia, el Ministerio Público y la policía, cuando tengamos mayores elementos de convicción los vamos a dar a conocer”, contestó.

“Juan José Zúñiga no ha actuado sólo, lo hemos demostrado hoy con la detención de 17 personas pero evidentemente hay muchas más que han participado en el golpe de estado fallado”, agregó.

Respaldo popular

La céntrica Plaza Murillo, corazón de la vida política del país y en la cual se escenificó ayer la ofensiva golpista, fue el miércoles el anfiteatro donde tuvieron lugar durante toda la jornada, manifestaciones de apoyo a la presidencia de Arce y de repudio profundo a lo sucedido.

Llegaron organizaciones sociales, de mujeres, sindicatos, federaciones obreras, campesinas, mineras de muchos lugares del país; Potosí, Oruro, Tarija, Santa Cruz, Cochabamba, Beni, etc., se multiplicaban en sus consignas.

También en esos y otros departamentos había manifestaciones.

En la vecina ciudad de El Alto, a 4 mil 150 metros sobre el nivel del mar y donde está situado el aeropuerto internacional de la capital, grupos organizados bloquearon durante horas la carretera que conduce a La Paz, haciendo imposible el tránsito, lo mismo que en sectores de la capital.

“Damos todo nuestro respaldo al hermano compañero presidente “lucho” Arce y al gobierno nacional”, “repudiamos a los golpistas, un grupo de militares fracasados que deben ser sancionados con fuerza”; “el presidente ha tenido la capacidad de controlar la crisis sanitaria y económica, tendrá la capacidad ahora de controlar los problemas del suministro de combustible”; “lo que sucedió ayer nos recuerda tiempos muy malos, de mucha sangre”, era la tónica de las declaraciones, que retrotraen a la historia de este país del cual alguna vez se calculó que había tenido más gobiernos y presidencias efímeras, que la sumatoria de sus ahora casi 200 años de independencia, los cuales cumplirá en 2025.

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