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Las detenciones de migrantes que cruzan de manera irregular la frontera sur de EE.UU. se redujeron a su punto más bajo en años tras la imposición de nuevas restricciones al asilo, informó este miércoles el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), reportó la Agencia EFE.

En la última semana, las autoridades han registrado un promedio de 2 mil 400 detenciones diarias, una cifra que no se veía desde 2021, destacaron las autoridades estadounidenses en un comunicado.

El pasado 5 de junio, el Gobierno de Joe Biden impuso una serie de cambios para impedir que -salvo unas pocas excepciones- la mayoría de personas que crucen hacia el país sin autorización pueda pedir asilo.

Las restricciones solo se levantarán cuando el promedio diario de arrestos se mantenga por debajo de los mil 500 por un periodo de siete días consecutivos.

La presión de una contienda electoral en noviembre contra el expresidente Donald Trump, quien ha redoblado sus ideas xenofóbicas en esta campaña, ha empujado al demócrata Biden a tomar medidas cada vez más restrictivas.

Y es que, según las encuestas, la gestión de la migración es uno de los temas que más preocupan a los votantes de cara a las presidenciales.

La Casa Blanca ha señalado ya que esta reducción en las detenciones, una cifra usada ampliamente en Washington para moldear la política migratoria, es un “resultado de las acciones decisivas” de Biden para “proteger la frontera”.

Bajo las nuevas políticas, las personas que son consideradas “no aptas” para pedir asilo son expulsadas rápidamente de vuelta a México o enviadas a diferentes centros de detención mientras esperan un vuelo de deportación a sus países.

En las últimas semanas, según indicó DHS, las autoridades han deportado a unas 24 mil personas a más de 20 países y se ha disminuido en un 65 por ciento la cantidad de migrantes a los que se les permite entrar al país con una orden para presentarse ante un juez de migración.

Antes de que entraran en vigor las restricciones, las migrantes que cruzaban hacia EE.UU. sin autorización podían pedir asilo y, si pasaban un filtro inicial conocido como entrevista de miedo creíble, se les permitía entrar al país mientras esperaban a que sus casos se resolvieran.

La ley requiere que para solicitar este tipo de protección una persona debe estar ya en suelo estadounidense.

Es por esto que un puñado de grupos en defensa de los derechos civiles presentó el pasado 15 de junio una demanda para bloquear las reglas, que tildan de “ilegales”.

El documento legal argumenta que las normas son “rotundamente inconsistentes con el estatuto de asilo que promulgó el Congreso, que permite a los inmigrantes presentar solicitudes de asilo ‘ya sea que entren o no’ por un puerto de entrada”.

Cientos de miles de personas han llegado en lo que va del año a la frontera sur de EE.UU., la primera economía del mundo y con una demanda laboral sólida, en busca de mejores oportunidades y huyendo de profundas crisis sociales y políticas en países como Venezuela, Ecuador o Haití.

Todo el continente americano está registrando cifras elevadas de movimiento de personas, con más de 21 millones de personas actualmente desplazadas, según datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

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