El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, aseguró este lunes que Teherán “no quiere guerra, pero está totalmente preparado para una” y apostó por unas “negociaciones justas” con Estados Unidos para abordar las discrepancias existentes, en medio del reciente repunte de las tensiones y ante las amenazas de intervención del presidente estadounidense, Donald Trump.
“Irán no quiere una guerra, pero está totalmente preparado para una guerra”, señaló Araqchi. “También estamos preparados para unas negociaciones, pero unas que sean justas, con los mismos derechos y respeto mutuo”, afirmó ante embajadores extranjeros, según recogió la cadena de televisión pública iraní IRIB.
Poco antes, Araqchi denunció que las manifestaciones derivaron en violencia para dar una “excusa” a Estados Unidos para intervenir, antes de afirmar que los primeros días las movilizaciones fueron “totalmente pacíficas”, lo que llevó a las autoridades a “iniciar un diálogo” para abordar las exigencias.
“Desde el 8 de enero hacemos frente a una fase totalmente nueva y diferente”, aseguró, antes de afirmar que a partir de esta fecha “se registró la llegada de agentes y grupos terroristas a los lugares de las protestas”.
“Estaba totalmente claro que había planes para sacar a los manifestantes de su camino y generar caos social”, apuntó, al tiempo que indicó que “el objetivo era aumentar la cifra de muertos en las protestas porque Trump dijo que intervendría si aumentaba la cifra de fallecidos”.
Por otra parte, el Gobierno de Irán aseguró este lunes que los canales de comunicación con Estados Unidos “están abiertos” a pesar de las tensiones bilaterales y ante las amenazas vertidas por el presidente estadounidense.
“El canal de comunicación entre el ministro de Exteriores (Abbas Araqchi) y el representante especial de Trump (para Oriente Próximo, Steve Witkoff) está abierto”, dijo el portavoz de la cartera de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei.
“Cuando es necesario, se intercambian mensajes a través del mismo”, dijo Baqaei, quien insistió en que Irán “siempre se ceñió al principio de diplomacia y negociación”, según recogió la cadena de televisión pública iraní, IRIB.
El portavoz destacó que el país atraviesa ahora una tercera fase, que arrancó el 10 de enero, y que “la situación esté bajo control”, después de que una organización no gubernamental HRANA, fundada en 2005 y con sede en Estados Unidos, cifrara en más de 500 los muertos durante las protestas.
La caída del nivel adquisitivo de millones de ciudadanos iraníes -con caídas históricas del valor de la moneda nacional, el rial-, está en el origen de las protestas, que se producen además en pleno aumento de las sanciones de Estados Unidos que, junto a Israel, ha vuelto a apuntar hacia su programa nuclear, con bombardeos incluidos como los del pasado junio, que mataron a más de 1,100 personas.







