Ciudad de México. La gobernadora del Banco de México (BdeM), Victoria Rodríguez Ceja, descartó que los hechos violentos ocurridos el fin de semana en Jalisco luego de la detención y abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, por parte del gobierno mexicano, tengan un impacto relevante sobre la inflación.
Durante la presentación del Informe Trimestral octubre-diciembre de 2025, señaló que “no se espera que haya un efecto notorio en la inflación”, aunque reconoció que podrían registrarse afectaciones temporales en algunos precios derivadas de interrupciones en las cadenas de suministro.
Precisó que, aún si se presentaran esos ajustes, serían acotados, pues “el restablecimiento de las actividades hace que el posible impacto en realidad sea menor”.
En materia de inflación, la gobernadora indicó que el país atraviesa un periodo de mayor estabilidad y menores presiones. Explicó que el repunte previsto para el primer trimestre de 2026 obedece principalmente a cambios fiscales, en particular al aumento del IEPS.
“El efecto del IEPS fue acotado, transitorio, no se han generado efectos de segundo orden sobre los precios”, afirmó. Asimismo, añadió que el impacto se concentró en los bienes directamente gravados y se materializó prácticamente en enero.
Respecto a los aranceles de México aplicados a países sin tratado comercial, como por ejemplo, China, sostuvo que podrían presionar precios de mercancías no alimenticias, aunque hasta ahora “no se ha visto en los datos”. De materializarse, sería un efecto menor y de una sola vez.
El banco central mantiene la previsión de que la inflación converja a la meta de 3 por ciento en el segundo trimestre de 2027.
Sobre el Mundial de 2026, Rodríguez Ceja señaló que cualquier impacto inflacionario estaría focalizado en ciudades sede y en servicios específicos, y sería transitorio.
Aranceles de Trump, arma de doble filo
La gobernadora subrayó que las medidas arancelarias de Estados Unidos representan riesgos “por ambos lados del balance”.
Por el lado al alza, la incertidumbre podría generar volatilidad financiera, depreciación cambiaria o adelantar aumentos de precios. Por el lado a la baja, una menor tasa efectiva de aranceles o una desaceleración global podrían reducir presiones de demanda.
En ese contexto, el BdeM dará seguimiento a los efectos sobre actividad e inflación, tanto en México como en Estados Unidos.
En materia de crecimiento, Rodríguez Ceja explicó que el mayor dinamismo observado en el cuarto trimestre de 2025 permitió revisar al alza el pronóstico para 2026, de 1.1 a 1.6 por ciento.
Para este dijo que la expectativa es que el consumo privado aumentaría gradualmente, mientras la inversión seguiría débil al menos hasta la segunda mitad del año, ante la incertidumbre por la relación comercial con Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC.
La subgobernadora Galia Borja coincidió en que la inflación se mantiene estable, con riesgos asociados a impuestos y aranceles, pero subrayó que las expectativas de largo plazo permanecen ancladas. Consideró que existe espacio para ajustar la tasa de interés, decisión que se evaluará en cada reunión.
El subgobernador Gabriel Cuadra recordó que episodios previos de aumentos impositivos y tensiones comerciales no generaron efectos generalizados en los precios. Señaló que en enero y la primera quincena de febrero las mercancías no alimenticias registraron variaciones incluso menores a lo habitual.
Rodríguez Ceja enfatizó que por más de tres años la postura monetaria se mantuvo en terreno claramente restrictivo, con una tasa que llegó a 11.25 por ciento, lo que ha contribuido al proceso de desinflación.
La junta de Gobierno, afirmó, continuará evaluando de manera integral las condiciones económicas para asegurar la convergencia de la inflación a la meta.







