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Carlo Rubbia tiene 90 años. En 1984 ganó el Nobel de Física por el descubrimiento de los bosones W y Z. Entre 1989 y 1993 fue director general del CERN. Ahora puede revolucionar la fisión nuclear con un nuevo tipo de reactor que reduce radicalmente los residuos radiactivos.

El problema de los residuos nucleares. La seguridad operativa de las centrales nucleares suele recibir más atención, especialmente desde el accidente de Chernóbil, pero es la gestión del combustible nuclear gastado lo que suele dar más quebraderos de cabeza.

Los residuos nucleares siguen siendo radiactivos cientos de miles de años después de extraerles toda su energía útil. Por eso países como FinlandiaSuecia y España están construyendo cementerios subterráneos a gran profundidad para almacenarlos permanentemente.

La solución de Transmutex. Lo que propone Carlo Rubbia, y ahora intentará comercializar la empresa suiza Transmutex, es combinar un acelerador de partículas con un reactor nuclear subcrítico para poder usar un elemento ligeramente radiactivo como combustible de la fisión.

Como alquimistas que intentan convertir metales en oro, la tecnología de Transmutex usa el acelerador de partículas para transmutar el torio en un isótopo de uranio que puede procesarse inmediatamente, pero sin producir plutonio ni otros residuos altamente radiactivos.

Lo explica así Steel Atlas, uno de los inversores del proyecto:

Más segura que la fisión y más práctica que la fusión, la transmutación se basa en un proceso de dos etapas que es ideal para explotar como combustible el metal común pasado por alto, el torio: primero, la absorción de un neutrón que transmuta el torio en el isótopo de uranio 233 (U-238), el elemento estable que se encuentra en la naturaleza, que luego se fisiona, produciendo energía.

Por el contrario, la energía nuclear basada en uranio (que utiliza U-235 o U-238) implica principalmente un proceso de fisión directa. El U-235, cuando es golpeado por un neutrón, sufre inmediatamente fisión, dividiéndose en núcleos más pequeños y liberando energía, sin un paso intermedio de transmutación.

Un 80% menos de radiactividad. La tecnología de Transmutex fue revisada durante meses por Nagra, el organismo nacional suizo que gestiona los residuos nucleares. Nagra confirmó que Transmutex puede reducir en un 80% el volumen de residuos nucleares, así como el tiempo que estos desechos son radiactivos: de cientos de miles a 500 años.

Un impacto incalculable. Lo más interesante de la tecnología de transmutación es que podría aplicarse al 99% de los desechos nucleares ya existentes, lo que un impacto global en la gestión de desechos nucleares al tiempo que minimiza la proliferación de nuevos residuos.

En cuanto a la seguridad operativa, el acelerador de partículas permite una parada inmediata de la reacción de transmutación en dos milisegundos, y el enfriamiento de plomo líquido en el reactor tiene propiedad de autoenfriamiento en caso de un mal funcionamiento.

No va a ser un camino fácil. El apoyo del gobierno de Suiza y rondas de financiación privada han dado un impulso a Transmutex. La tecnología llega en un momento ideal en el que el mundo intenta alejarse de los combustibles fósiles, pero al mismo tiempo demanda más energía que nunca.

Sin embargo, tiene que sortear dos grandes obstáculos. La oposición a la fisión nuclear, con países como Alemania y España cerrando sus centrales. Y el alto coste. Aunque Carlo Rubbia tuviera acceso a un acelerador de partículas de 5.000 millones de dólares en el CERN, ninguna planta nuclear tienen acceso a esos lujos, quizá ni siquiera a pequeña escala. Por lo que requerirá un fuerte apoyo estatal.

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