Hoy es 14 de Julio de 2024, Chihuahua, MX.

La evolución es caprichosa. No se trata de un fenómeno lineal donde los seres vivos acumulan progresivas mejoras sino que se produce por cambios aleatorios que a veces salen bien, otras mal. Lo que hoy es una ventaja evolutiva mañana se puede convertir en un lastre para una especie.

Es lo que unos investigadores creen que pasó con el llamado trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

TDAH y evolución. Un nuevo estudio experimental ha señalado la posibilidad de que este trastorno sea un resquicio de la evolución humana. Según esta hipótesis, algunos de los síntomas asociados al TDAH habrían sido ventajosos en las sociedades de cazadores-recolectores en las que se organizaban nuestros antepasados prehistóricos.

Entre los síntomas de este trastorno se encuentran la impulsividad, inquietud o dificultades a la hora de prestar atención. Este tipo de síntomas les habrían ayudado a la hora de optimizar las estrategias de recolección, según el equipo responsable de este nuevo estudio.

Esto explicaría por una parte la prevalencia actual de la enfermedad y por otra su relación con la genética, ya que se trata de un trastorno que suele aparecer con carácter hereditario.

Jugando a la recolección. El nuevo estudio se basa en un experimento en el que tomaron parte cerca de medio millar de participantes. El equipo coordinador diseñó un juego virtual en el que los participantes debían recolectar alimento de unos arbustos, cuanto más, mejor.

El juego presentaba a los participantes la opción de recolectar todo el rato en el mismo arbusto, que progresivamente iba conteniendo menos frutos, o cambiar a uno nuevo. El nuevo podía tener más o menos frutos y en el cambio el jugador podía perder entre uno y cinco segundos.

Antes de iniciar el juego los participantes se les pidió completar un test con la intención de detectar qué participantes compartían sintomatología propia del TDAH.

Estrategias óptimas. El equipo observó que los participantes que presentaban estos síntomas tendían a pasar menos tiempo en los arbustos virtuales y que eran más eficaces a la hora de recolectar sus frutos que el resto. Los detalles del experimento fueron publicados en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

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