Después de una semana que quedará para la historia, reflejo de un quiebre total entre el Gobierno de Chihuahua y el régimen de la 4T, con una Gobernadora que se plantó en la Fiscalía General de la República para desde ahí dejar en claro que no se doblegará ante los embates del morenismo a través de las instituciones federales, este sábado ya todo está listo para que el panismo y ciudadanos que piensan distinto a Morena, se reúnan en el Centro de Convenciones de Chihuahua capital en apoyo a Maru Campos. Los panistas que organizan han prometido que a diferencia de sus adversarios políticos, no habrá acarreo, y en caso de que lleguen de otros estados y municipios, será por voluntad propia y conocedores del motivo, no como lo sucedido el pasado 16 de mayo, cuando el morenismo movilizó a ciudadanos que ni sabían por qué marchaban. Quienes le saben a los números y a la organización prevén una asistencia de entre 10 y 15 mil personas, en espera de que el Centro de Convenciones luzca abarrotado.
Así que será a las 13 horas cuando comience esta reunión que estará encabezada por la plana mayor del Partido Acción Nacional que preside Jorge Romero, así como de la dirigente estatal Daniela Álvarez, además de que andarán aquí senadores, diputados federales, alcaldes y diputados locales, representantes de la sociedad civil, agricultores y como lo ha recalcado una y otra vez el PAN, ciudadanos que no necesariamente comulgan con Acción Nacional, pero están dispuestos a darle batalla al morenismo que desde hace tiempo trae la obsesión de apoderarse de Chihuahua, un estado que se le ha resistido y que este sábado tendrá la oportunidad de consolidarse como uno de los últimos bastiones de la oposición.
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Los que se pusieron guindas, pero de coraje, son los senadores de Morena, pero no porque accedieran a ponerse las camisetas que la bancada del PAN en el Senado les llevaron para que demostraran públicamente su apoyo al sinaloense Rubén Rocha Moya, quien tuvo que pedir licencia como gobernador tras ser acusado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico. Anoche, durante la discusión de la reforma judicial, el senador Ricardo Anaya, acompañado del resto de senadores panistas, tomaron la tribuna de la Cámara Alta enfundados en una camiseta con la leyenda #YoConMaru, y de paso también llevaron decenas de camisetas con el hashtag #YoConRocha, por lo que retaron a sus colegas morenistas a ponérselas si tan orgullosos estaban de defender a quien los azules consideran un “narcogobernador”, sin embargo, ninguno fue capaz de mostrar ese “orgullo” y tuvo que ser Gerardo Fernández Noroña el que se levantara a pedir una moción de orden, porque sencillamente la jugada que se aventaron los senadores de Acción Nacional desarmó por completo a sus compañeros de Morena, pues mientras los del PAN se muestran orgullosos defendiendo a la gobernadora Maru Campos, en el morenismo ya es imposible defender lo indefendible.
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Ahora sí que los choques legislativos no nada más estuvieron anoche en el Senado, acá en el Congreso de Chihuahua también ardió Troya, luego de que la bancada de Morena intentó dejar prendido el Poder Legislativo después de lo ocurrido en Ciudad Juárez, tan es así que trascendió que el cierre del periodo no se descompuso como ellos esperaban, porque del otro lado hubo operación, calma y lectura política para que el pleito no se convirtiera en la ruta de trabajo legislativo. La intención de los morenistas era subirle el costo al conflicto, presionar al resto de fracciones parlamentarias y llevar el cierre a un terreno de choque, pero el bloque aliado decidió no regalarles esa crisis.
Los malosos nos dicen que en esa jugada aparecieron el PAN, el PRI, Movimiento Ciudadano, el Partido Verde y el PT, que sin necesidad de coincidir en todo, entendieron que el punto de fondo era cuidar al Congreso y no permitir que la presión se volviera método. Alfredo Chávez, por el PAN; Arturo Medina, del PRI; Francisco Sánchez, de Movimiento Ciudadano; Octavio Borunda, por el Verde y América Aguilar, del PT, se movieron en una misma línea: no entrar al juego de la confrontación y sostener el cierre del periodo con la mayor estabilidad posible, y es que los morenos buscaban ruptura y el bloque respondió con contención. Morena empujó tensión y los aliados bajaron la temperatura. Morena quiso llevar el tema al terreno del chantaje político y el bloque sostuvo la vía institucional. No fue un acuerdo sobre una postura ideológica específica, sino sobre algo más básico: que el Congreso no puede legislar ni cerrar un periodo bajo amenazas, gritos o presión. Al final, el periodo no se sostuvo por inercia. Se sostuvo porque hubo operación política, prudencia y acuerdos suficientes para que el conflicto no marcara la agenda completa… a pesar de la intención de politizar una lucha legítima y usarla para su beneficio.
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Aunque la tensión política en el país está cada vez más latente debido a la polarización, a los embates del régimen contra los opositores y a los señalamientos de que al mando está un “narcopartido”, los morenistas locales viven en una realidad en la que consideran necesario seguir celebrando, y para muestra el evento que realizarán este domingo en la Plaza de la Mexicanidad en Ciudad Juárez, a donde los morenos convocaron para festejar el segundo aniversario del triunfo electoral de la hoy presidenta Claudia Sheinbaum, evento que está previsto que se lleve a cabo a las 10 de la mañana, el cual será aprovechado por el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar y la senadora con licencia Andrea Chávez, para buscar lucirse y jalar agua para su molino en lo que respecta a sus aspiraciones a la gubernatura, además de que también harán lo propio quienes pretender ser los ungidos por la alcaldía de Juárez, tales como el senador Juan Carlos Loera y la delegada del Bienestar, Mayra Chávez. También se prevé la presencia de diputados federales y locales, los cuales buscarán con este festejo olvidarse del trago amargo que significó la marcha del 16 de mayo en Chihuahua capital.
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Si de Juárez se trata, el que ayer anduvo en esa fronteriza ciudad es el alcalde de Chihuahua capital, Marco Bonilla, quien acudió al informe del Plan Estratégico de Juárez, una organización civil que ayer a las 18 horas presentó un informe detallado respecto a los sistemas de indicadores de calidad de vida, evento al que Bonilla acudió como invitado especial y en el que estuvo flanqueado por la exdiputada local Marisela Terrazas y el dirigente municipal del PAN, Ulises Pacheco. Ahí, el alcalde capitalino aprovechó para ponerse al día de lo que ocurre en la ciudad fronteriza, la más poblada del estado y que sin duda será más que crucial para quien aspire a gobernar el estado.










