Lo que comenzó como un fin de semana de celebración para un equipo amateur de béisbol terminó en una de las tragedias aéreas más dolorosas del año. Las personas que murieron en el desplome de un jet privado en Toluca no solo eran pasajeros: eran padres, madres, hijos y campeones que habían levantado un trofeo un día antes del accidente.
El siniestro ocurrió el lunes 15 de diciembre, cuando un jet Cessna se desplomó en la comunidad de San Pedro Totoltepec, a escasos metros del Aeropuerto Internacional de Toluca. A bordo viajaban diez personas, ocho pasajeros y dos tripulantes, todas las cuales perdieron la vida tras el impacto.
Conforme avanzaron las investigaciones y se confirmaron las identidades, se supo que varias de las víctimas formaban parte de familias relacionadas con el equipo Sultanes, integrante de la Liga Única de Béisbol de Azcapotzalco. Algunos de los pasajeros eran jugadores, mientras que otros eran familiares directos que acompañaban de cerca la actividad deportiva.
El dato que ha conmovido aún más a la comunidad es que el equipo se había coronado campeón de campeones apenas el domingo previo al accidente. La final se disputó entre aplausos, abrazos y festejos que hoy contrastan con el silencio y el dolor que rodean a la liga.
Lo que debía ser el cierre perfecto de la temporada se transformó en luto colectivo. La celebración dio paso a homenajes improvisados, mensajes de despedida y muestras de solidaridad entre equipos.
Información tomada de Quinto Poder







