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Derecho de réplica: tras manifestación, intendente de primaria señala asedio psicológico grupal laboral

Luego de que este martes se llevó a cabo una manifestación en la Escuela Primaria Federal “Glafira Chávez”, la encargada de intendencia solicitó su derecho de réplica a este medio de comunicación.

En la publicación que se realizó en la mañana se advierte que padres y madres de familia exigen el cambio de la encargada de intendencia por considerar que no es apta para convivir con sus hijos e hijas ya que presentó una incapacidad médica por paranoia, además de que sus ausencias dificultan las tareas de limpieza.

Al respecto, la encargada de intendencia mando el siguiente escrito, solicitando su derecho de réplica:

CHIHUAHUA, CHIH, A, MARTES 2 DE JUNIO 2026.
ASEDIO PSICOLÓGICO GRUPAL LABORAL
¿Roce profesional o castigo disciplinario?
A quien corresponda:
Mi nombre es Susana N, trabajadora de intendencia en la Escuela Primaria Glafira
Chávez Fernández.
Hace aproximadamente un año sufrí un acto de violencia por parte de un compañero
intendente Martin N con quien había trabajado durante cuatro años. Al enterarse los
directivos de lo sucedido, considero que actuaron de manera inadecuada en mi
contra, por lo que me sentí desprotegida y me vi en la necesidad de solicitar la
intervención de la policía.
Presenté una denuncia ante, SNTE, la Fiscalía y ante SEECH; sin embargo, al no
recibir una pronta resolución, comenzó una situación de persecución en mi contra
que ha derivado en un presunto caso de asedio psicológico laboral. Considero que
esta situación ha sido promovida por diversas personas del colectivo escolar,
presuntamente influenciadas por la subdirectora del plantel y Supervisora escolar,
Patricia N y Mireya N.
El acoso laboral puede manifestarse de diferentes formas. La violencia grupal es una
de ellas y, desde mi experiencia, constituye una forma de represalia derivada de la
denuncia presentada contra una persona que goza del aprecio y respaldo de algunos
integrantes del personal.
Es preocupante observar que existen numerosas denuncias presentadas por
trabajadores de la educación y que, en muchos casos, no se perciben acciones
efectivas por parte de las autoridades correspondientes. Además, la exigencia de
evidencias fotográficas ha generado prácticas que considero perjudiciales para el
ambiente laboral del Sector.
En la escuela, los escritorios del personal docente se encuentran orientados hacia la
puerta y las ventanas permanecen abiertas, mientras algunas personas permanecen
atentas con sus teléfonos celulares para tomar fotografías de los trabajadores. Estas
acciones generan un ambiente de vigilancia constante que provoca desgaste
emocional y afecta la salud mental de quienes son objeto de estas prácticas.
La institución cuenta con cámaras de seguridad; sin embargo, además de estas, se
toman fotografías desde computadoras o dispositivos personales dirigidos a los
monitores de vigilancia. Considero que algunas personas dedican parte de su jornada
a observar y documentar las actividades de determinados trabajadores, en lugar de
concentrarse plenamente en sus responsabilidades educativas.
Tengo conocimiento de que existe la recomendación de documentar mediante
cámaras y fotografías el desempeño laboral de los trabajadores de intendencia. No
obstante, el trabajo realizado puede quedar desvirtuado por una imagen tomada
fuera de contexto, por ejemplo, durante un descanso o al momento de consumir
alimentos. Aunque puedan parecer detalles insignificantes, estas acciones generan
afectaciones emocionales cuando ocurren de manera constante.
En algunas ocasiones me he visto en la necesidad de evitar tomar alimentos durante
la jornada laboral o incluso de no resguardarme del sol ni ingresar a un salón para
tomar agua, debido al temor de que cualquier acción sea fotografiada e interpretada
de forma negativa. Esta situación genera impotencia y preocupación, especialmente
al pensar en cuántas personas podrían estar viviendo experiencias similares o incluso
haber perdido su empleo debido a fotografías sacadas de contexto o acusaciones
infundadas.
También considero preocupante que los trabajadores de intendencia no cuenten con
un espacio adecuado para resguardarse durante su jornada laboral. Cuando existen
diferencias con directivos, algunos trabajadores permanecen expuestos durante
horas a las condiciones climáticas extremas que caracterizan al estado de
Chihuahua, afectando su salud e integridad física.
Asimismo, la ausencia de un manual claro de funciones y actividades específicas
para el personal de intendencia nos expone a realizar tareas que pueden ocasionar
lesiones en rodillas, espalda y columna vertebral. Conozco diversos compañeros que
padecen problemas de salud derivados de actividades físicas exigentes, como cargar
objetos pesados, subir a techos o realizar labores que exceden las funciones
habituales del puesto.
Otro aspecto que considero necesario señalar es la existencia de diversas denuncias
que, según mi conocimiento, involucran a personal directivo y de supervisión
educativa por presuntos actos de violencia de género, discriminación, acoso laboral,
despido injustificado y otras conductas contrarias a la dignidad de los trabajadores.
Considero importante que todas estas denuncias sean investigadas en todo el Sector
N de manera imparcial y conforme a derecho.
Me preocupa que pueda existir un patrón de actuación que favorezca prácticas de
presión, intimidación o represalias contra trabajadores que presentan
inconformidades o denuncias. Quienes ocupan cargos de autoridad tienen la
responsabilidad de actuar conforme al Código de Conducta aplicable a los servidores
públicos y garantizar un ambiente laboral libre de violencia.
Las afectaciones psicológicas son una consecuencia frecuente de los procesos
sistemáticos de violencia laboral. El acoso puede ser individual, grupal o colectivo. En
mi percepción, los hechos descritos reflejan prácticas que afectan a distintos
trabajadores mediante mecanismos similares.
La manipulación psicológica en el trabajo suele manifestarse mediante la
transferencia de la culpa hacia quien establece límites, denuncia irregularidades o
ejerce su derecho a expresar inconformidades. Esto genera miedo a perder el empleo
y una sensación de indefensión frente a autoridades que ejercen su poder de manera
autoritaria.
Por todo lo anterior, solicito que se analicen y atiendan estas situaciones, con el fin
de proteger los derechos, la integridad y la dignidad de todos los trabajadores de la
educación.
Atentamente,
Susana N.
Trabajadora de Intendencia.

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