Hoy es 25 de Abril de 2024, Chihuahua, MX.

El mejor Barcelona apareció cuando más lo necesitaba y se mete en los cuartos de final con merecimiento. Los de Xavi se puede permitir soñar con la Champions. Tras varios partidos anodinos, sin un juego reconocible y con muchas dudas en el entorno, ante el Nápoles se vio a ese equipo ofensivo que ha sido siempre y que tanto echaba de menos su afición. La pena es que sólo se le vio así en la primera media hora y en los últimos 20 minutos. Con eso le bastó para clasificarse, que era lo importante, pero no pudo evitar la dosis de sufrimiento hasta el gol de Lewandowski.

Este partido era el más importante de la temporada para el Barcelona por lo mucho que se jugaban en lo deportivo y lo económico y no fallaron. Al punto de que en solo dos minutos dejaron medio resuelta la eliminatoria con un 2-0 que espantaba las esperanzas de pasar de los napolitanos. Y en ese gran arranque de los de Xavi en el partido destacaron los dos menores de edad. Cubarsí, anticipándose a Osimhen en un par de balones largos, y Lamine Yamal. Las cabalgadas del 27 por su banda volvían loco a un Mário Rui desesperado y de sus botas partió la jugada del 2-0 que dejó tocado al Nápoles. Los de Calzona se metieron en el partido con el 2-1 de Rrahmani, pero el Barcelona mereció el pase a cuartos pese a sufrir algo en la segunda parte.

El partido no se dio ni un respiro desde el pitido inicial. Los dos equipos buscaban la espalda de las defensas rivales destacando un par de anticipaciones de Cubarsí sobre Osimhen dejando claro que el chaval que no le puede la presión en un partido tan importante como este, su primero en Champions. En el otro área Lamine Yamal estaba con ganas y lo pagó un Mário Rui que no sabía cómo pararlo. Era un toma y daca sin descanso, pero se veía mejor al Barça que en un visto y no visto dejó medio encarrilada la eliminatoria con dos buenos goles. En el 14′ Fermín acertó con la red tras un pase de Raphinha y en el 16′ fue Cancelo quien aprovechó un rechace del poste tras disparo de Raphinha para dejar un sorprendente 2-0 al cuarto de hora.

El partido estaba donde quería el Barça, tenía todo bajo control, pero el Nápoles no había dicho su última palabra. A la media hora una jugada por banda de Politano la acabó rematando el central Rrahmani para acortar distancias y frenar de raíz el buen juego de los azulgranas hasta el descanso. Dolió el gol italiano a un equipo que se estaba gustando y, de repente, tuvo dudas. La eliminatoria seguía abierta al paso por los vestuarios.

La segunda parte empezó con susto para el Barça con un disparo lejano de Kvaratskhelia que se fue fuera por poco. Los italianos empezaron mejor en la reanudación y Cubarsí se la jugó con Osimhen en una jugada en la que los napolitanos pidieron penalti pero no fue considerada así por el VAR. Las famosas dudas del Barça empezaban a florecer de nuevo, pero una ocasión de Raphinha que paró bien Meret por bajo les metió otra vez en el partido.

Gran acierto con los cambios

A falta de media hora Xavi quiso recuperar el control del partido cambiando piezas en el centro del campo dando entrada a Sergi Roberto y Oriol Romeu. Y el cambio fue radical porque el partido fue del Barça hasta el pitido final. El área de Meret sufrió un bombardeo y el 3-1 parecía cuestión de tiempo con sucesivas ocasiones de Raphinha, Lamine Yamal, Gündogan y Lewandowski. Pero el Barça no era capaz de sentenciar y el Nápoles tuvo una última opción con un cabezazo de Lindstrom a centro de Olivera que salió fuera por muy poco. El susto se quedó en eso porque llegó el merecido 3-1 tras una buena triangulación entre Sergi Roberto y Gündogan con gol final de Lewandowski. Era el minuto 82 y parecía todo decidido, aunque al Nápoles le dio tiempo para rozar el gol en un balón al larguero de Olivera y un disparo ajustado de Kvaratskhelia. El Barça se mete entre los ocho mejores y tiene licencia para soñar.

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