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El cuarto lanzamiento de Starship ha sido un éxito sin precedentes. El cohete ha despegado desde la base de SpaceX al sureste de Texas y ha superado todas las fases que se le resistían, incluido el aterrizaje del Super Heavy y la reentrada de Starship. La nave sobrevivió, pero quedó chamuscada, como era previsible.

Un poco de contexto. Starship es un cohete de dos etapas. La primera etapa se llama Super Heavy y mide más de 70 metros. Lleva encima una nave-cohete de 50 metros llamada igual que todo el conjunto: Starship.

Juntas forman el lanzador más alto del mundo. La versión actual de Starship, denominada V1, tiene capacidad para unas 50 toneladas, pero las futuras versiones operativas, V2 y V3, podrán lanzar más de 100 y 200 toneladas, lo que las convierte en el cohete más poderoso de la historia.

El Super Heavy se encarga del despegue y el ascenso a través de la atmósfera. En un momento, las etapas se separan, el Super Heavy regresa para aterrizar y la Starship sigue subiendo hasta entrar en la trayectoria prevista (en este caso, suborbital) alrededor de la Tierra para reentrar en la atmósfera a 27.000 kilómetros por hora.

El Super Heavy de este cuarto lanzamiento de prueba llevaba el número de serie Booster 11. La Starship era la número 29.

Todo salió bien en el despegue y la separación de etapas. El Booster 11 encendió con éxito sus 33 motores Raptor de metano y oxígeno líquido, despegando a las 12:50 UTC del jueves. Los chorros de agua del deflector de llamas protegieron la plataforma, como estaba previsto.

2 minutos y 41 segundos después del despegue, el Booster 11 apagó sus motores (uno de ellos se había apagado ya prematuramente). Segundos después, la Ship 29 encendió los suyos y se separó del propulsor.

El Super Heavy hizo entonces una maniobra de giro para regresar, encendiendo y apagando motores tras estabilizarse con sus rejillas aerodinámicas. Después eyectó por primera vez el anillo de separación en caliente, como estaba programado para aligerar el peso de la nave antes del aterrizaje.

El Super Heavy ha logrado aterrizar por primera vez. La maniobra que se le resistía a SpaceX ya está resuelta. El propulsor se estabilizó con éxito y no tuvo problemas con el suministro de oxígeno de los motores, como había pasado en dos ocasiones por bloqueos en los filtros.

Por primera vez, el Super Heavy reencendió sus motores para simular un aterrizaje sobre el golfo de México, donde yacerá sin que esté previsto recuperarlo.

Si SpaceX da por buena la prueba, el propulsor del próximo vuelo podría aterrizar junto a la torre de lanzamiento Mechazilla, donde unos brazos mecánicos gigantes llamados Chopsticks lo atraparían antes de que tocara el suelo.

SpaceX prueba algo nuevo en la reentrada. La nave Starship 29 siguió ascendiendo y apagó sus motores para entrar en una trayectoria suborbital hacia el océano Índico, donde se ha enfrentado a la reentrada atmosférica.

El escudo térmico de Starship no es como los de otras naves y cohetes. Es ligero, pero al mismo tiempo está diseñado para ser rápidamente reutilizable. No se ha intentado nunca sobrevivir al plasma de la reentrada atmosférica con un escudo de este tipo, teniendo en cuenta que el transbordador espacial necesitaba restauraciones de seis meses y el objetivo de Starship es volar cada 24 horas.

SpaceX no esperaba que la nave sobreviviera al calor de la fricción con el aire en su regreso a la Tierra, por eso retiró dos de las losetas cerámicas del escudo térmico. Con la información que ha recopilado de esta reentrada sabe qué temperaturas puede soportar el cohete en su estado actual.

Starship sobrevive, algo chamuscada y rota. Las antenas Starlink han emitido la reentrada prácticamente al completo. Hemos visto en directo cómo la Starship, rodeada de plasma, ha ido subiendo de temperatura hasta superar el calor que la desintegró en el vuelo anterior.

No ha quedado de una pieza, ha empezado perder partes de sus superficies aerodinámicas y probablemente otros componentes que no hemos visto por el ángulo de la cámara. Sin embargo, cuando ha llegado el momento de encender de nuevo sus motores para simular un aterrizaje, lo ha hecho.

Starship ha sobrevivido por primera vez a la reentrada, bastante chamuscada y rota, logrando amerizar en el océano Índico. Es un paso de gigante hacia el primer cohete rápidamente reutilizable de la historia.

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