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Un nuevo estudio de datos genómicos de los últimos mamuts vivos en la Tierra no confirma las posibles causas de extinción propuestas anteriormente, incluida la endogamia, las mutaciones nocivas y la caza.

Los últimos mamuts lanudos (‘Mammuthus primigenius’) supervivientes en la Tierra eran endogámicos, pero no hasta el punto de explicar su última y misteriosa extinción, sugiere un comunicado de un estudio publicado por la Universidad de Estocolmo. El último grupo de esos gigantes se quedó aislado en la isla Wrangel, frente a la costa de Siberia, hace 10.000 años, cuando el nivel del mar subió y aisló esa zona montañosa del continente.

Un nuevo análisis genómico de restos de 21 animales reveló que los mamuts aislados, que vivieron en la isla durante los siguientes 6.000 años, se originaron a partir de un máximo de ocho individuos, pero crecieron en generaciones hasta extinguirse por completo hace unos 4.000 años. Según el estudio, los genomas de los mamuts de ese grupo, a diferencia de los animales del continente, mostraban signos de endogamia y baja diversidad genética, pero no hasta el punto de poder explicar su extinción.

«Ahora podemos rechazar con seguridad la idea de que la población era simplemente demasiado pequeña y que estaban condenadas a extinguirse por razones genéticas», sostuvo uno de los autores del estudio, Love Dalén, citado por Science Daily. «Esto significa que probablemente fue solo un evento aleatorio lo que los mató, y si ese evento aleatorio no hubiera ocurrido, entonces todavía tendríamos mamuts hoy».

La caza de mamuts tampoco parecía ser la causa de la extinción, ya que no se encontraron signos de presencia humana en la isla.

«Sería fácil encontrar hogares de fuego y estructuras habitacionales, así como fragmentos de pedernal, huesos y colmillos reelaborados, etc. Pero, simplemente no hay rastros de humanos que hayan interactuado con los mamuts en la isla de Wrangel», explicó Dalén.

Una posible causa de muerte podría ser una enfermedad infecciosa, posiblemente traída a la isla por las aves.

«Tal vez los mamuts habrían sido vulnerables a esto dada la reducida diversidad que identificamos en los genes del sistema inmunológico. Alternativamente, algo como un incendio en la tundra, una capa de ceniza volcánica o una temporada climática realmente mala podría haber causado un año de crecimiento realmente malo para las plantas en la isla de Wrangel. Dado lo pequeña que era la población [de mamuts], habría sido vulnerable a eventos tan aleatorios», señaló el científico a Reuters.

«Es muy parecido a un asesinato misterioso, donde sabemos que algo causó la extinción y solo tenemos que seguir recopilando pruebas para descubrirlo», concluyó Dalén.

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