Hoy es 17 de Mayo de 2024, Chihuahua, MX.

California es un estado rico, progresista y soleado. No hacen falta más ingredientes para liderar la transición energética de Estados Unidos. Ningún otro estado obtiene más energía del sol. Y ninguno se le acerca en la instalación de baterías para seguir aprovechándola por la noche.

También en California se hace de noche. Cuando cae el sol, los paneles solares no funcionan y la demanda de electricidad aumenta, a medida que la gente va llegando a casa del trabajo.

Para llenar el vacío que deja la generación de energía solar, las compañías eléctricas aumentan la quema de combustibles fósiles, como el gas natural. Pero en California, esta dinámica está cambiando a pasos agigantados.

La revolución de las baterías. En los últimos cuatro años, California ha instalado más baterías estacionarias a gran escala que ningún otro lugar del mundo, excepto China. El resultado es incontestable: una quinta parte de la electricidad que se usa en horas pico, entre las 7 de la tarde y las 10 de la noche, sale de esas baterías.

Las compañías eléctricas las utilizan para almacenar el excedente que generan los paneles solares durante el día, y lo aprovechan en las primeras horas de la noche o, en menor medida, de la mañana, para reducir sus emisiones de carbono.

Una red más estable. Las baterías estacionarias no solo facilitan la incorporación de energías renovables a la red. También son cruciales para suavizar sus fluctuaciones.

Cuanto menos dependa la red eléctrica de los combustibles fósiles, más lo hará de la solar y la eólica, que son fuentes de energía intermitentes por naturaleza. Las baterías ayudan a compensar esa variabilidad.

10 veces más almacenamiento. La inversión ha sido tan bestia que California ha pasado de 770 a 10.379 MW de capacidad instalada en baterías durante los últimos cuatro años, sustituyendo poco a poco el uso de combustibles fósiles con el objetivo de tener un suministro libre de emisiones para el año 2045.

Con California como locomotora, Estados Unidos ha aumentado por 10 su capacidad de almacenamiento desde 2020, y podría duplicarla de nuevo este año. Particularmente en Texas, que sigue una estrategia distinta, pero igualmente efectiva.

El método de Texas. Las baterías no solo sirven para compensar la intermitencia en la generación de energía a partir de fuentes renovables. También participan en el mercado energético, cargándose cuando la electricidad es más barata y descargándose cuando es más cara.

Mientras California impulsa el uso de baterías con nueva regulación, Texas se enfoca en las fuerzas del mercado, aprovechando las fluctuaciones de precios para sacar más beneficios del almacenamiento energético.

Desafíos. Aunque el precio de las baterías está bajando a medida que la demanda aumenta, siguen siendo caras, muy dependientes de las importaciones y de elementos como el litio, y potencialmente peligrosas por su inflamabilidad.

Aún se necesitan avances tecnológicos para lograr un uso más extendido y eficiente de las baterías, menos dependientes de industrias extractivas y con mayor capacidad de almacenamiento. Pero Estados Unidos no va a esperar a que lleguen para seguir llenando la red de baterías. No mientras China haga lo mismo.

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