Jessyca Karina Yáñez Ramírez, ingeniera en Ecología de 34 años, forma parte desde hace ocho años del Heroico Cuerpo de Bomberos y Rescate de Chihuahua. Su vocación nació desde niña, cuando observaba pasar las unidades de la Estación No. 1 cerca de la casa de sus abuelos.
En diciembre de 2018 ingresó como Bombero de Academia, pese a las dudas iniciales de sus padres por los riesgos de la profesión. Desde entonces ha participado en incendios, accidentes y rescates, además de desempeñarse en áreas como Protección Civil y Radio.
Actualmente trabaja en Desarrollo Institucional y Profesionalización, donde busca fortalecer la institución y contribuir a la preparación de las nuevas generaciones.
En entrevista exclusiva para Entre Líneas, Jessyca comparte los retos, miedos y satisfacciones de una labor que, asegura, representa una responsabilidad, pero también un privilegio: servir a quienes más lo necesitan.

¿Qué te motivó a convertirte en bombera?
—Desde niña siempre fue mi sueño. Mis abuelos viven cerca de la Estación Número 1, por la Urquidi y Cuarta, y desde muy pequeña era común para mí ver pasar las unidades. Me emocionaba mucho escuchar las sirenas y ver los camiones de bomberos. Siempre hubo algo de esta profesión que me llamaba muchísimo la atención. También siempre me ha gustado el deporte, los retos físicos y ayudar a las personas. Con el tiempo entendí que muchas de esas cosas estaban presentes en la carrera bomberil: el servicio, la disciplina, la preparación, la fortaleza y el trabajo en equipo.
¿Cómo fue el momento en que decidiste hacer realidad ese sueño?
—Yo estudié Ingeniería en Ecología y, cuando terminé mi carrera, todavía tenía esa inquietud por conocer el mundo de los bomberos. Fui, pregunté y estuve pendiente hasta que finalmente se abrió una academia.
Pasé todos los filtros y comenzó una etapa de muchos retos y aventuras. Fue difícil, pero logré terminarla y desde entonces estoy aquí.
¿Qué dijeron tus papás cuando les dijiste que querías ser bombera?
—Al principio no estaban muy de acuerdo. Cuando escuchaban la palabra bomberos, ellos se imaginaban lo peor: un incendio, fuego, peligro. Para ellos era un trabajo muy difícil y riesgoso.
Con el tiempo se dieron cuenta de que hay muchas áreas dentro de Bomberos y que tenemos una preparación constante. Nos enseñan a realizar nuestro trabajo de manera segura, a cuidarnos y a protegernos. Poco a poco entendieron que no se trata solamente de entrar a un incendio, sino de estar preparados para responder ante cualquier emergencia.
Eres la mayor de tres hermanos. ¿Qué significa para ti ser un ejemplo para ellos?
—Sí, tengo dos hermanos menores y soy la mayor. Siempre he tratado de darles un buen ejemplo y creo que mucho de lo que soy también viene de mis papás. Ellos siempre lo han dado todo por nosotros. Los he visto trabajar, luchar y salir adelante, siempre con una sonrisa para mis hermanos y para mí. Ellos son mi mayor inspiración y mi ejemplo a seguir.
En ocho años seguramente has vivido muchas emergencias. ¿Cuál fue el primer acontecimiento que realmente te marcó?
—El primero que me marcó fue un evento muy triste: el fallecimiento de un menor ahogado. Fue en un balneario al sur de la ciudad. Desde el momento en que escuchas por radio que se trata de un menor ahogado sabes que tienes que llegar lo más rápido posible, pero lamentablemente en esa ocasión el menor falleció.
Fue una experiencia muy difícil. Algo que platicamos mucho aquí en Bomberos es que no debemos llevarnos todas esas situaciones a casa. Cuando regresamos a la estación hicimos un grupo, hablamos entre nosotros, expresamos cómo nos sentíamos y sacamos todo lo que traíamos. Eso también es parte de este trabajo.
¿Hubo algún rescate que te haya dejado una satisfacción especial?
—Sí. Me marcó mucho un servicio en el que reportaron a una persona inconsciente dentro de un aljibe. Cuando llegamos vi cómo estaba la situación e ingresé para rescatarla. La verdad, no sé de dónde saqué las fuerzas; supongo que fue la adrenalina. Logré levantar a la persona, la sacamos y, gracias a Dios, sobrevivió.
Esos son los momentos que te hacen comprender el verdadero significado de ser bombero. Saber que llegaste cuando alguien estaba en una situación muy complicada y pudiste ayudar a salvarle la vida es algo que no se olvida.
¿Cuál ha sido el momento en el que más miedo has sentido?
—En mi primer incendio. No te voy a negar que la primera vez que ingresé a un domicilio completamente en llamas, sentir el fuego realmente me hizo detenerme. Pero algo que nos han enseñado aquí es: “Entramos dos, salimos dos”. Yo iba acompañando a mi compañero Valle. Esa confianza en mi compañero me ayudó a hacer mi trabajo como tenía que hacerlo. Entramos, apagamos el incendio y salimos juntos.
¿Un bombero también siente miedo?
—Claro. Somos seres humanos. Tenemos miedo, tenemos sentimientos y tenemos familia. Lo que pasa es que la preparación y el entrenamiento nos ayudan a saber cómo actuar en esos momentos.
También nos dicen que cuando vamos a un servicio no debemos relacionarlo con nuestra familia, pero es inevitable. Me ha tocado atender a personas mayores y pensar en mi abuelita; cuando son menores, también pienso en mi familia. Es algo que no puedes evitar completamente.
¿Cómo has vivido la evolución de las mujeres dentro del Heroico Cuerpo de Bomberos?
—Desde que yo ingresé sí he visto un cambio. Actualmente somos más mujeres dentro del departamento y también se han abierto muchas oportunidades. Por ejemplo, ahora existe mucha oportunidad para que las mujeres manejen los camiones. Eso habla de que se están abriendo espacios y de que hay apoyo para que podamos desarrollarnos en diferentes áreas.
¿Qué le dirías a una mujer o a cualquier persona que tiene el sueño de convertirse en bombero?
—Que sí necesitas tener vocación, porque es una profesión de servicio. Pero también les diría que es un trabajo muy bonito. Ayudas muchísimo a las personas y es muy satisfactorio que te encuentren en la calle y te saluden los niños. Actualmente hay convocatoria para ingresar a la Academia y yo los invitaría a que, si tienen la oportunidad y quieren ayudar a las personas, se acerquen. Es un trabajo que te mantiene en constante preparación física, aprendizaje y compañerismo.
Además de tu experiencia operativa, has trabajado en otras áreas. ¿Qué te han dejado esas etapas?
—He tenido la oportunidad de conocer diferentes áreas. Estuve en Protección Civil Municipal, donde reforcé mis conocimientos en prevención, normatividad, inspecciones y evaluación de riesgos. Después fui seleccionada como radio operadora y posteriormente tuve la oportunidad de supervisar a los radio operadores. Estar detrás del radio me permitió conocer otra cara de las emergencias: la coordinación de recursos, la comunicación con los compañeros que están en calle y la toma de decisiones bajo presión.
Actualmente estoy en el Área de Desarrollo Institucional y Profesionalización. Ahí trabajamos en proyectos para fortalecer la institución, mejorar procesos, actualizar procedimientos y profesionalizar al personal.
¿Por qué es tan importante la preparación para un bombero?
—Porque nunca sabes qué va a pasar el día de mañana. La preparación y el entrenamiento siempre te van a tener listo para lo que venga.
Siempre hay que estar estudiando, entrenando y preparándote. En este tipo de trabajos las emergencias cambian, la ciudad cambia y nosotros también tenemos que evolucionar.
—¿Qué significa para ti el uniforme que portas?
—Para mí, el uniforme representa una responsabilidad enorme. Cuando una persona llama a Bomberos normalmente significa que ya está pasando por uno de los momentos más complicados de su día o incluso de su vida.
Y nosotros tenemos el privilegio y la responsabilidad de llegar e intentar hacer que esa situación sea un poco mejor.
Ser bombero no es solamente enfrentar el fuego; es estar dispuesto a servir cuando alguien más lo necesita.
¿Hay alguna frase que te represente?
—Ahora que lo pienso, hay una frase que recuerdo mucho de la Academia: “Mañana será un nuevo día”. Para mí significa que si algo salió mal, mañana tienes la oportunidad de hacerlo diferente y hacerlo mejor. Siempre hay una nueva oportunidad para aprender, corregir y seguir adelante.
¿Y cuál sería el legado que te gustaría dejar dentro de Bomberos?
—Quiero que mi paso por el servicio deje algo mejor para quienes vienen detrás.
No necesariamente quiero que recuerden mi nombre. Me gustaría que algún proyecto, procedimiento, capacitación, propuesta o mejora en la que haya participado siga siendo útil para otros.
Creo que para mí eso sería dejar huella: aportar algo que ayude a construir un mejor Cuerpo de Bomberos para las nuevas generaciones.
¿Quién es tu mayor inspiración?
—Definitivamente mis papás. Mi papá ya está jubilado, trabajó toda su vida como contador, y mi mamá es ama de casa.
Ellos siempre lo han dado todo por nosotros y siempre han estado con una sonrisa para mis hermanos y para mí. Me enseñaron que las cosas importantes requieren esfuerzo, constancia y muchas veces sacrificio.
Aunque las cosas a veces no salgan bien, siempre viene un día nuevo y hay que dar lo mejor.
Después de ocho años, ¿qué significa para ti pertenecer al Heroico Cuerpo de Bomberos y Rescate de Chihuahua?
—Significa servicio. He tenido la oportunidad de conocer diferentes lados de esta profesión: atender emergencias, trabajar en prevención, coordinar servicios desde Radio y ahora participar en proyectos para fortalecer nuestra institución.
Son etapas muy diferentes, pero todas me han enseñado algo y todas tienen para mí el mismo propósito: servir.
Para mí, pertenecer a Bomberos es una responsabilidad, pero también un privilegio. Es saber que cuando alguien necesita ayuda, nosotros tenemos la preparación y el compromiso para estar ahí.

“Y detrás del uniforme siempre hay una persona. Una persona que tiene familia, sueños, miedos y sentimientos, pero que todos los días decide ponerse el uniforme y salir a servir a los demás”.

¡Feliz Día del Bombero!










