Hay emergencias que comienzan con el sonido de una llamada telefónica y terminan con una segunda oportunidad. Para Jessyca Karina Yáñez Ramírez, bombera de 34 años, una de esas experiencias quedó marcada para siempre y recientemente le valió un reconocimiento por su actuación durante una situación de alto impacto.

Desde la cabina de Radio, Jessyca recibió la llamada de un padre desesperado. Su hijo había sido localizado suspendido y, después de que sus familiares lograron descolgarlo, permanecía sin reaccionar.
Mientras las unidades de emergencia se dirigían al domicilio, la bombera tuvo que convertirse en guía y, al mismo tiempo, en una voz capaz de transmitir tranquilidad en medio de la angustia.
“Traté de mantener al padre lo más tranquilo posible y, a través del teléfono, le fui dando indicaciones para que iniciara maniobras de RCP mientras arribaban las unidades de emergencia”, expresó a Entre Líneas.
Cada segundo era importante. Al otro lado de la línea, un padre seguía las indicaciones mientras esperaba la llegada de los paramédicos y bomberos.
Finalmente, sus compañeros arribaron al lugar y continuaron con las maniobras de reanimación. El esfuerzo tuvo un desenlace favorable: lograron reanimar al joven.
Para Jessyca, aquel momento confirmó que el trabajo de los cuerpos de emergencia no siempre ocurre frente a la mirada de la ciudadanía. También existe una labor silenciosa detrás de cada llamada, en la que saber escuchar, mantener la calma y orientar correctamente puede convertirse en el primer paso para salvar una vida.
“Para mí fue una experiencia muy significativa, porque demuestra que desde cabina también podemos hacer una diferencia”.
Con ocho años de servicio dentro del Heroico Cuerpo de Bomberos y Rescate de Chihuahua, Jessyca reconoce que algunas de las experiencias más importantes de su labor son aquellas que recuerdan el sentido humano detrás del uniforme.
Porque antes de que una unidad llegue con sirenas encendidas, existe una llamada. Y antes de que comiencen las maniobras de emergencia, puede existir una voz que, en medio del miedo, ayude a alguien a no quedarse paralizado.
“La primera ayuda comienza desde el momento en que contestamos una llamada, mantenemos la calma y logramos que alguien al otro lado de la línea sepa qué hacer”.
El reconocimiento recibido el pasado jueves representa para ella un reconocimiento a esa labor que pocas veces se ve, pero que también forma parte de la cadena de respuesta ante una emergencia: la de quienes, desde una cabina, pueden convertirse en el primer auxilio para una persona que lucha por sobrevivir.











