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Cada 23 de marzo, dese hace 30 años, a Agustín Basave lo invade la tristeza y la melancolía de haber perdido a su entrañable amigo Luis Donaldo Colosio Murrieta, ese día de 1994, a manos de un asesino que, por un tecnicismo legal, hoy tiene un pie en la calle, aunque su sentencia fue de 45 años de prisión.

En el terregal de la colonia Lomas Taurinas, de Tijuana, Baja California, Colosio Murrieta se desplomó luego de que Mario Aburto Martínezdisparó en par de ocasiones contra el entonces candidato del PRI a la Presidencia de México.

Basave, en entrevista con Excélsior, dijo: “Da mucho coraje que se haya truncado de esa manera un proyecto que era democratizador”.

Después de la muerte de una persona en un magnicidio se idealiza mucho a la gente; algunos decían que Colosio ‘iba a acabar con la política neoliberal’; que ‘iba a cambiar’; que ‘se iba a mover a la izquierda’. No creo nada de eso.

Creo que se habría moderado, se hubiera corrido al centro en términos de política económica, pero no se habría movido a la izquierda, no era un hombre que tuviera esas ideas, lo que sí es verdad es que era un demócrata, y sí creía en la democracia y en la necesidad de que México se democratizara cabalmente”, dijo.

Colosio junto con su esposa, Diana Laura Riojas, y su hijo, Luis Donaldo Colosio Riojas.

*Junto con su esposa, Diana Laura Riojas, y su hijo, Luis Donaldo Colosio Riojas.

Basave, amigo cercano de Colosio Murrieta —cuando ocurrió el magnicidio Agustín era diputado federal por el PRI—, recordó un momento que para él es el hecho contundente del carácter democrático de Luis Donaldo Colosio Murrieta, justo cuando era presidente del PRI, en 1992.

Una cosa que él me confesó una de las veces que fuimos a jugar squash, juagábamos los miércoles en la noche en el Club Altavista, cuando lograba sacarlo de su oficina, porque era un workaholic, y un día que jugamos, a media noche, once de la noche, ya nos estaban cerrando el club, saliendo de uno de esos juegos Donaldo me dijo, ‘fíjate que tengo un dilema existencial’; ‘ah caray, cuál’, le pregunté; me dijo: ‘como presidente del partido mi chamaba es ganar elecciones y yo quiero hacer bien mi trabajo y quiero ganar, quiero que el PRI gane, pero como mexicano entiendo que el PRI tiene que perder alguna vez para que México se democratice y culmine la transición democrática’. Me estremeció: para que lo haya dicho el presidente del PRI; que claro, él hacía todo para ganar, como lo dijo en su famoso discurso, ‘no quiero un solo voto al margen de la ley’; pero quería ganar, por supuesto y, sin embargo me dijo que el PRI tenía que perder”.

Cuando este hecho ocurrió, dijo Basave, la derrota del PRI en Baja California, ante el PANya había ocurrido y a Colosio le tocó reconocer que Ernesto Ruffo era el primer gobernador de oposición en la historia de México.

A pregunta expresa sobre su sentimiento a 30 años del asesinato de su amigo, Agustín Basave comentó que “cada año, cuando se cumple un aniversario más, pues me vuelve, no se si tristeza o melancolía, es algo que no se supera tan rápido como uno cree.

Cuando les puse a mis alumnos del ITAM, en la clase de política contemporánea, hace cinco años, en 2019 el documental 1994, de (Diego Enrique) Osorno, que está en Netflix, y les explicaba y vi el documental se me hizo un nudo en la garganta y no pude seguir dando la clase. Eso fue hace cinco años, no es algo que se supere fácilmente”.

El expresidente del PRD dijo que le da mucho coraje que se haya truncado de esa manera un proyecto que era democratizador.

De manera irónica, Basave comentó que “hoy todo mundo dice que fue amigo de Colosio y que fue su cuate, eso me imagino que es explicable. Pero otra cosa, afirmó el político, ahora vinculado con Movimiento Ciudadano, es hablar de Colosio con un manejo político.

Otra faceta de este asunto de hablar de Colosio y de tratar de medrar políticamente con su nombre, eso de reabrir el caso como dice el Presidente, cuando no se tienen elementos para llegar a una conclusión diferente. Yo, aclaro, soy de los que no creen que Aburto haya sido un asesino solitario; yo no creo que haya sido solamente su decisión o su iniciativa o preparación.

Sin embargo, también me parece que decir ‘voy a reabrir el caso’, por sacar raja política, está muy mal; si realmente se quiere reabrir el caso porque se tienen nuevos elementos, porque se puede enmendar la investigación viciada, soy el primero en aplaudirlo y me apunto para declarar en la Fiscalía, pero cuando ves que el Presidente saca este tema en un proceso electoral y no sólo eso, en el contexto de decir que García Luna, del Cisen fue a Tijuana a rescatar al segundo tirador, lo que se interpreta es que reabrir el caso es para pegarle a sus enemigos, a Salinas y, de pasada vía García Luna, a Calderón, y quiere aprovechar electoralmente este caso, así no se vale”, aseveró.

Información tomada de Excélsior

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