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Las pistas de los aeropuertos se numeran según su orientación magnética, pero el polo norte de la Tierra se está desplazando tan rápidamente que aeropuertos de todo el mundo se han visto obligados a renombrarlas con más frecuencia.

Cómo se numeran las pistas de los aeropuertos

Las pistas de los aeropuertos están orientadas en las direcciones predominantes del viento. Cada extremo de una pista se numera según el rumbo magnético que deben seguir los pilotos para aterrizar.

Si un piloto vuela hacia el este, su rumbo es de 90 grados. Si vuela hacia el oeste, su rumbo es de 270 grados.

En una pista, los extremos se numeran según su orientación magnética medida en grados, pero redondeada y dividida por diez para simplificar.

Una pista de orientación este-oeste tiene un extremo orientado hacia los 90 grados magnéticos con la designación 09.  El extremo opuesto, orientado hacia los 270 grados magnéticos, se denomina 27.

Si el aeropuerto cuenta con pistas paralelas, el código tiene designaciones adicionales como «L» (Left), «R» (Right) y “C” (Center).

Por ejemplo, el Aeropuerto de Madrid-Barajas cuenta con dos pares de pistas paralelas que se intercambian la designación L y R dependiendo de la configuración del viento.

Las pistas 14L/32R y 14R/32L están orientadas aproximadamente en la dirección noreste-suroeste:

  • Extremo 14L/R: orientación magnética aproximada de 140 grados
  • Extremo 32R/L: orientación magnética aproximada de 320 grados

Las pistas 18L/36R y 18R/36L están orientadas aproximadamente en la dirección norte-sur:

  • Extremo 18L/R: orientación magnética aproximada de 180 grados
  • Extremo 36R/L: orientación magnética aproximada de 360 grados

El norte se corresponde siempre con las pistas 36 (de 360 grados), ya que no se usa la numeración 00 (que sería una orientación equivalente de 0 grados).

Problema: el norte magnético se está desplazando rápidamente

Los aviones usan brújulas que apuntan hacia el polo norte magnético en lugar del norte geográfico o auténtico. El problema es que los polos magnéticos no están fijos, sino que se van desplazando con los movimientos del hierro y el níquel en el núcleo de la Tierra.

Este movimiento se ha acelerado significativamente desde los años 90, con desplazamientos de más de 50 kilómetros al año.

La rápida distorsión entre el polo magnético y el geográfico puede ser un quebradero de cabeza para pilotos y controladores aéreos, que deben ajustar sus rumbos de acuerdo con esta diferencia.

Para ello, tienen en cuenta el lugar del planeta en el que se encuentran y aplican lo que llaman la declinación magnética, que es un valor único en cada punto de la Tierra definido como la diferencia en grados entre el polo norte verdadero y el polo norte magnético.

Debido a este desplazamiento, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) revisa periódicamente las pistas de todos los aeropuertos del mundo para decidir si es necesario un cambio de numeración.

Por ejemplo, el Aeropuerto de Barcelona tuvo que repintar y cambiar los carteles de sus pistas 07L/25R y 07R/25L en marzo de 2022 para renumerarlas como 06L/24R y 06R/24L, respectivamente.

La declinación magnética cambia continuamente y se aplica a todos los aeropuertos del planeta, no solo a unos pocos.

Sin embargo, los aeropuertos más cercanos a los polos tienen los casos más aberrantes, en los que una pista orientada hacia el norte geográfico puede tener el código 09 porque su orientación magnética es de 90 grados. Es decir, un piloto que aterriza cerca del Ártico puede tener el norte geográfico enfrente y el magnético a la derecha.

Por eso algunos aeropuertos en Canadá usan el norte geográfico para minimizar el impacto del desplazamiento del polo norte magnético, algo que hoy en día es factible gracias a los sistemas GPS modernos.

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